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  • AFP

El ahora partido FARC, surgido del acuerdo de paz en Colombia, lanzó este sábado un llamado a países y expresidentes supervisores del histórico pacto, ante falta de garantías para participar en las elecciones regionales tras el "baño de sangre" sufrido por sus miembros.

Según la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), ya son 133 los exguerrilleros asesinados y 11 más desaparecidos desde la firma de la paz en noviembre de 2016.

En un comunicado, el ahora partido de izquierda hizo un llamado a los países garantes del acuerdo, Cuba y Noruega, los exmandatarios Pepe Mujica (Uruguay) y Felipe González (España), verificadores internacionales, Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante el "baño de sangre" contra más de un centenar de exguerrilleros.

La FARC pidió su "atención" con la miras puestas en las próximas elecciones regionales de octubre, en las que el partido asegura que "difícilmente" tendrá "plenas garantías" para participar.

Además, responsabilizaron al gobierno del presidente de derecha Iván Duque de lo que consideran "una clara violación" al pacto que terminó con más de medio siglo de conflicto armado con esa guerrilla. 

Y denunciaron una "campaña de estigmatización" por parte del partido oficialista Centro Democrático que según la FARC "estimula" la ola de asesinatos que padecen. 

Hasta abril la estatal Agencia para la Reincorporación y la Normalización -encargada del proceso de reinserción de quienes suscribieron el pacto de paz- manejaba una cifra de 128 excombatientes asesinados.

Según la fiscalía, los ataques involucran a disidentes de la otrora guerrilla, grupos armados del narcotráfico, el ELN y la fuerza pública.

El partido FARC tuvo un discreto debut electoral en las legislativas del 2018. Los exrebeldes comunistas obtuvieron 0,5% de los votos y no pudieron aumentar los 10 escaños que ya tenían asegurados por el acuerdo de paz.

En las presidenciales renunciaron a la candidatura de Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, debido a la salud frágil del excombatiente en ese momento. 

La FARC ha denunciado con insistencia la falta de garantías de seguridad para sus integrantes tras la firma del pacto que condujo al desarme de unos 7.000 combatientes bajo la supervisión de la ONU.