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  • AFP

La OTAN decidirá esta semana cómo responder a la violación por parte de Rusia de un tratado clave de armas de la Guerra Fría, dijo este martes el jefe de la Alianza, Jens Stoltenberg, insistiendo en que cualquier medida sería defensiva.

"No queremos una nueva carrera armamentística, pero mientras Rusia despliega nuevos misiles, debemos asegurarnos de que nuestra disuasión y defensa sigan siendo creíbles y eficaces", dijo Stoltenberg en rueda de prensa.

Al término de un ultimátum, Washington confirmó a inicios de febrero que suspendía su participación en el tratado nuclear sobre misiles de alcance intermedio (INF), cerrado en 1987 con la entonces URSS en los últimos años de la Guerra Fría.

Estados Unidos, apoyado por sus aliados de la OTAN, acusa a Rusia de violar este tratado con su sistema de misiles 9M729. Moscú, que lo niega, siguió la estela de Washington y anunció la suspensión de su participación.

Cuando el final del INF con la salida de Estados Unidos, prevista el 2 de agosto, se acerca, los ministros de Defensa de la OTAN intentarán en su reunión del miércoles y jueves en Bruselas adoptar un plan para enfrentar el nuevo escenario.

"Nuestra respuesta será defensiva, mesurada y coordinada", dijo Stoltenberg, precisando que la OTAN no tenía la intención de desplegar nuevos misiles nucleares terrestres en Europa. 

La próxima semana está prevista una reunión del Consejo OTAN-Rusia como último intento de persuadir a Moscú para que abandone su sistema de misiles y salve el tratado. "Llamamos a Rusia para que tome el camino responsable", dijo Stoltenberg.

El Tratado INF de 1987, que abolió el uso de misiles con un rango de entre 500 y 5,500 km, puso fin a la crisis de los euromisiles desencadenada en la década de 1980 por el despliegue de ojivas nucleares SS-20 soviéticas dirigidas a capitales occidentales.

La reunión de ministros de Defensa de la OTAN servirá también para acoger el nuevo responsable estaodunidense Mark Esper, quien debería abordar además las tensiones con Irán en el Golfo, según fuentes diplomáticas.

Los aliados también abordarán su futura política para el espacio, considerado por Estados Unidos como "un campo de combate", pero "no hay que esperar nada revolucionario de la discusión", según uno de los países de la Alianza.