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La Bolsa de Teherán disfruta de una insolente salud pese a las sanciones estadounidenses que asfixian su economía y a las incertidumbres provocadas por las crecientes tensiones geopolíticas en el Golfo.

En gran medida, la buena tendencia de la bolsa es producto esencialmente de la devaluación de la moneda iraní, el rial, según Mohsen, uno de los más antiguos operadores.

De manera general, "el aumento del valor de las acciones no se debe a un aumento de la rentabilidad de las empresas, sino a la del valor de sus activos", matemáticamente aumentado por la caída del rial, explica.

A sus 58 años, Mohsen dice haber visto "todo" en sus tres décadas de operador en la bolsa de Teherán.

El índice principal de la plaza, el TEDPIX, sube regularmente desde mayo de 2018, pese a que en esa época Estados Unidos anunció su salida del acuerdo internacional sobre el nuclear iraní, y el restablecimiento de sanciones contra la República islámica.

La subida del mercado se aceleró en los últimos tres meses, y el TEDPIX estableció un récord histórico en 248,577 puntos la semana pasada, el doble que el nivel de mayo de 2018.

Los precios de las acciones han seguido aumentando incluso después de la destrucción de un dron norteamericano por parte de Irán, el 20 de junio, otro momento de máxima fricción entre los dos países.

"Quizá si se produce un conflicto ello puede bloquear el mercado" opina Mohammad Kazérani, un inversor para quien de momento "las tensiones políticas no tendrán impacto".

Sanciones "benéficas"

Sin embargo las sanciones han tenido un efecto devastador para la economía iraníi, en especial en su sector petrolero y bancario, además del de las industrias como la del acero o de la petroquímica, directamente afectadas por los medidas estadounidenses.

La inflación es oficialmente del 52% y el rial ha perdido la mitad de su valor desde mayo de 2018 aunque, según los economistas, el restablecimiento de las sanciones no es la única razón de su caída frente a las otras divisas.

Para algunas empresas, la debilidad del rial no es necesariamente una maldición, al contrario: es benéfico para algunas, que aprovechan cómo se disparan los precios de los bienes importados para ofrecer a los iraníes versiones de esos bienes fabricadas localmente, y menos caras, explica Mohsen.

Algunas compañías, en especial de los sectores del acero, tienen tal cantidad de demanda que "los clientes tiene que esperar", cuenta Kazerani.

Entre la empresas que más se benefician de esta situación, se hallan dos pesos pesados del TEDPIX, directamente afectados por las sanciones de Estados Unidos: la siderúrgica Mobarakeh Steel y la Persian Gulf Petrochemical Industries Company (PGPIC), un gran grupo vinculado a los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní.

AFP/END.

Tras haber aconsejado a un conocido que ignorara las sanciones de Estados Unidos e invirtiera en acciones de un astillero naval, Mohsen se muestra sin embargo más escéptico cuando se trata de las expectativas de futuro.

"Esta buena situación solamente va a durar un año o dos, y ya no volverá a reproducirse" asegura, aludiendo a la fragilidad de las bases económicas sobre las que se sustenta esta alza del mercado en Irán.