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La capitana alemana de la nave humanitaria Sea-Watch, Carola Rackete, quien estuvo tres días detenida en Italia tras desembarcar forzosamente a 40 migrantes, fue "abandonada" por todos los países europeos, lamentó este miércoles la portavoz de la ONG Sea-Watch.

"Carola cumplió con su deber, sin embargo todos los países e instituciones europeas le dieron la espalda, la abandonaron", denunció Giorgia Linardi, representante en Italia de la organización humanitaria alemana Sea Watch.

"Después de haber pasado más de 15 días sin ser contactada por ninguna de las autoridades involucradas pese a llevar a bordo náufragos, se dirigió al primer puerto seguro", explicó Linardi durante una conferencia de prensa celebrada en Roma en la sede de los corresponsales extranjeros.

Del encuentro participaron los representantes de todas las ONG que salvan vidas de migrantes en el Mediterráneo, entre ellos Open Arms y Mediterránea, como un gesto de protesta después de que la Comisión de Asuntos Constitucionales y de Justicia de la Cámara de Diputados cancelara una audiencia con Sea-Watch a pedido de la derechista Liga.

Detenida el sábado y puesta bajo arresto domiciliario por entrar en aguas italianas sin autorización y haber forzado el atraco en el puerto siciliano de Lampedusa pese a la presencia de una embarcación de la policía, Rackete fue liberada el martes por decisión de una juez que invalidó su detención.

Una decisión que provocó la ira del ministro del Interior, el ultradechista Matteo Salvini, líder de la Liga, quien abrió el debate contra las ONG y no ha perdido la ocasión para despreciar públicamente a la joven capitana, convertida para otros en emblema de la solidaridad.

El ultradechista Matteo Salvini. AFP/END.

Tras ser liberada, la capitana no ha aparecido en público y se encuentra en un lugar seguro tras recibir amenazas.

Pese al revés sufrido por Salvini, que había amenazado encarcelarla y expulsarla de Italia, el ministro no ha dejado de ironizar sobre ella.

"Díganle que si quiere, como dijo, irse a Australia a ocuparse de albatros, yo le pago el tiquete", comentó a la prensa.

"Si Salvini se hubiera encontrado a bordo de una de nuestras embarcaciones que socorren personas, sería el primero en tenderles la mano. Si no lo hiciera sería un monstruo", comentó por su parte la portavoz de Sea Watch.

"Carola está bien. Sólo quiere saber si fueron desembarcados todos los náufragos", contó al describir a la joven alemana, con experiencia por haber navegado en barcos rompehielos en el Ártico y la Antártida.

La capitana alemana de la nave humanitaria Sea-Watch, Carola Rackete. AFP/END.

La ONG Mediterranea reiteró por su parte que seguirá rescatando migrantes en el mar como exigen las reglas internacionales, según explicó su representante Alessandro Metz.

Marco Bertotto, de MSF Italia, señaló que desde que Salvini dispuso hace un año el cierre de todos los puertos a las ONG, unos 2,500 migrantes han permanecido bloqueados en el mar por una duración total de 165 días.