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  • EFE

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recordó hoy al Gobierno de Kenia y los líderes opositores su obligación de detener la espiral de violencia que ha seguido a las disputadas elecciones presidenciales.

La portavoz de la ONU, Michele Montás, aseguró en una declaración que Ban está "cada vez más preocupado por la escalada de tensiones y la violencia", que ha causado la muerte de al menos 300 personas, tras las elecciones celebradas la semana pasada.

"El secretario general recuerda al Gobierno, así como a los líderes políticos y religiosos de Kenia, sus responsabilidades morales y legales para proteger la vida de personas inocentes, sin tener en cuenta su origen racial, étnico o religioso", apuntó.

Ban "les insta con firmeza a que hagan todo lo necesario dentro de sus capacidades para evitar nuevos actos de violencia", subrayó la portavoz.

Montás destacó la creciente preocupación de la ONU ante la situación humanitaria de las miles de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, además de la escasez de víveres en algunas de las zonas más pobladas a causa de los cortes de las vías de comunicación.

El organismo internacional ha recibido denuncias de agresiones y abusos sexuales contra grupos vulnerables, como mujeres y niños, así como informes de la quema de miles de viviendas y negocios, dijo.

Ante ese panorama, prosiguió, el máximo jefe de Naciones Unidas se ha puesto en contacto con las autoridades kenianas y con la Unión Africana, además de con otras partes involucradas, para acordar "cómo se ha de responder a la crisis".

"Se necesita una solución urgente, a través de un espíritu de diálogo y mediante el uso en toda su extensión de los mecanismos constitucionales y legales", indicó la portavoz.

El líder de la ONU, según Montás, se declaró "consternado" por la quema el martes de una iglesia en la localidad de Eldoret, al oeste de Nairobi, en la que fallecieron 45 personas, la mayoría niños y mujeres.

Las víctimas eran de la etnia kikuyu, la más numerosa del país y a la que pertenece el presidente Mwai Kibaki, quien fue reelegido en los comicios de la semana pasada, según los resultados electorales oficiales.

De acuerdo con el relato de varios testigos, los autores del ataque son luos, el clan del líder opositor Raila Odinga y la tercera tribu más numerosa del país.

La ola de violencia que sacude a Kenia se inició el pasado domingo, tras la denuncia de la oposición y de observadores internacionales de irregularidades en el recuento de las elecciones del 27 de diciembre, que dio como vencedor a Kibaki.

Odinga ha convocado a una gran manifestación de protesta mañana en el centro de Nairobi, que se teme que pueda tornarse en sangrienta si es reprimida por las fuerzas de seguridad, a la que los opositores culpan de disparar contra personas desarmadas.

Por ello, el secretario general instó a que "se haga todo lo necesario para evitar provocaciones y el uso de la violencia durante las manifestaciones convocadas para el jueves".

También llamó a que se permita el acceso con seguridad de los trabajadores humanitarios a las personas damnificadas por la violencia y aseguró que la ONU continuará colaborando con la Cruz Roja para darles asistencia.

Montás indicó que el personal de Naciones Unidas en Kenia informó que las restricciones impuestas a los corredores de transporte que parten del puerto de Mombasa han provocado la interrupción de la cadena de avituallamiento de las operaciones de la organización en zonas como el sur de Sudán, Uganda y partes de la República Democrática del Congo.