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El papa Francisco lanzó este lunes un pedido al mundo por los migrantes durante una conmovedora misa en la basílica de San Pedro dedicada a los "últimos", a los "excluidos de la sociedad globalizada".

Francisco, sensible a esta cuestión que divide al mundo, en particular a Europa y Estados Unidos, recordó su visita hace seis años a la isla italiana de Lampedusa, entonces símbolo de esa tragedia, que recibía miles de migrantes de Asia y África que huían de las guerras y el hambre.

Ante unos 250 invitados, entre ellos migrantes y socorristas, el papa instó en su homilía a ayudar sin titubeos a los migrantes, los más vulnerables de la sociedad.

"Es una gran responsabilidad, de la que nadie puede estar exento si queremos llevar a cabo la misión de salvación y liberación a la que el mismo Señor nos ha llamado a colaborar", dijo.

El pontífice evitó mencionar casos específicos que han generado controversia recientemente, como el de los buques humanitarios en pugna con el gobierno italiano por su política de puertos cerrados a la migración o el de la capitana alemana Carola Rackete, encarcelada y liberada por rescatar migrantes en medio del mar Mediterráneo.

"Pienso en los 'últimos' que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen", dijo.

El pontífice evitó mencionar casos específicos que han generado controversia recientemente. AFP/END

"Son los últimos engañados y abandonados para morir en el desierto, son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención, son los últimos que desafían las olas de un mar despiadado, son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal", clamó.

El 8 de julio de 2013, cuatro meses después de su elección y poco antes de las oleadas de llegadas masivas y grandes naufragios de los años 2013-2017, Francisco viajó a la pequeña isla italiana de Lampedusa, ubicada entre Libia y Sicilia, para denunciar la "globalización de la indiferencia" hacia los migrantes.

Los migrantes son ante todo seres humanos

Desde entonces, el pontífice no ha dejado de pedir por los migrantes, perorando incluso por ellos ante las autoridades de Europa.

El pontífice no ha dejado de pedir por los migrantes, perorando incluso por ellos ante las autoridades de Europa. AFP/END

"¡Son personas, no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias! No se trata solo de migrantes", recalcó.

"Desafortunadamente las periferias existenciales de nuestras ciudades están densamente pobladas por personas descartadas, marginadas, oprimidas, discriminadas, abusadas, explotadas, abandonadas, pobres y sufrientes", reconoció.

"Estamos llamados a consolarlas en sus aflicciones y a ofrecerles misericordia; a saciar su hambre y sed de justicia", admitió.

La víspera el papa pidió medidas concretas para hacer frente a la llegada de migrantes por mar, quienes arriesgan la vida en barcazas para entrar en Europa.

Matteo Salvini, ministro del Interior de Italia. Archivo/END

"Deseo que se organicen de manera extendida y concertada los corredores humanitarios para los migrantes más necesitados", solicitó, un sistema que el Vaticano ha aplicado con buenos resultados.

El papa latinoamericano urgió a la comunidad internacional a movilizarse también después del aterrador bombardeo la semana pasada a un centro de detención para migrantes en Libia donde se encontraban unas 600 personas.

El pedido del papa, lanzado desde San Pedro, irrita y divide a los católicos italianos, según el diario La Repubblica.

"O con el papa o con Salvini", titula el rotativo al referirse a la creciente popularidad del ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, hombre fuerte del gobierno y célebre por su firme política contra la migración.

"Ordenar el cierre de los puertos es inhumano, como fueron las leyes raciales de 1938 contra los judíos durante el fascismo", lamentó el anciano jesuita Bartolomeo Sorge.

"Tarde que temprano Salvini será desenmascarado. Los católicos deben apoyar a quien salva vidas", dijo en una entrevista al diario.

La tensión es cada vez mayor entre el gobierno italiano y las ONG que rescatan personas en altamar. El ejemplo de la capitana Carola Rackete, del "Sea-Watch 3", quien atracó sin permiso en Lampedusa ara desembarcar naúfragos migrantes, anima al resto de organizaciones a desobedecer la política de Salvini.