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La FARC, el partido surgido del acuerdo de paz en Colombia, denunció este martes un plan para matar a los exjefes guerrilleros, tras el asesinato, en menos de 24 horas, de otros dos rebeldes que dejaron las armas.

"Denunciamos ante el pueblo colombiano y la comunidad internacional que hay en marcha un plan para asesinar a los dirigentes del @PartidoFARC", escribió en Twitter el ahora senador y excomandante guerrillero Julián Gallo, conocido como Carlos Antonio Lozada.

Según la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), hasta mediados de junio eran 135 los rebeldes que depusieron sus fusiles y fueron asesinados desde la firma de la paz en noviembre de 2016.

Lozada aseguró este martes que la cifra ya supera los 140.

Solo este martes fueron asesinados Weimar Galíndez Daza y Carlos Yunda horas en el convulso departamento del Cauca, en el suroeste del país.

Sin ahondar en detalles, fuentes del partido de izquierda dijeron a la AFP que Galíndez falleció tras recibir "varios impactos de arma de fuego", y Yunda en un "atentado" en el que resultó herido su hermano.

La FARC anunció que el miércoles radicará una denuncia ante la fiscalía, con "pruebas" que demostrarían la existencia de un plan para "eliminar" también a los dirigentes del partido, declaró Lozada a medios.

Según el ente investigador, los ataques contra exguerrilleros involucran a disidentes de la otrora guerrilla, grupos armados del narcotráfico, el ELN y la fuerza pública.

El departamento del Cauca sufre el acoso de grupos armados que se disputan narcocultivos y rutas para el tráfico de cocaína.

La otrora guerrilla comunista ha denunciado con insistencia la falta de garantías de seguridad para sus integrantes tras la firma del pacto que condujo al desarme de unos 7.000 combatientes bajo la supervisión de la ONU.