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Una tormenta llamada Barry que se movía el jueves hacia el Golfo de México en una trayectoria que la llevaría hacia Nueva Orleans podría tocar tierra dentro de las próximas 24 horas en la costa de Estados Unidos.

Sería el primer huracán de la temporada del Atlántico 2019, de acuerdo a meteorólogos.

El sistema frontal, que sería designado como tormenta tropical el jueves, dejaría entre 250 y 380 milímetros de lluvias en la costa estadounidense el viernes y el sábado en zonas desde Texas a Luisiana, incluyendo a la ciudad de Nueva Orleans, una zona inundada por el huracán Katrina en 2005.

"Toda el área se llenará de agua, lo peor se prevé para el sábado", dijo David Roth, meteorólogo de Centro Nacional de Pronósticos del Clima de Estados Unidos. El gobernador del estado de Luisiana, John Bel Edwards, declaró el miércoles estado de emergencia.

La agencia Reuters informó que los grandes productores de petróleo de Estados Unidos recortaron la actividad de extracción y procesamiento en casi un tercio en el Golfo de México, en anticipación a la llegada de la tormenta.

Quince plataformas de producción y cuatro complejos fueron evacuados del centro-norte del Golfo de México, de acuerdo a autoridades y compañías estadounidenses.

La tormenta tropical Barry, dejaría entre 250 y 380 milímetros de lluvias en la costa estadounidense el viernes y el sábado Centro Nacional de Hurcacanes/ENDEl sistema frontal, que se movía lentamente el jueves a unos 15 kilómetros por hora, ganaría fuerza en las cálidas aguas del Golfo y recibirá el nombre de Barry cuando alcance intensidad de tormenta tropical con ráfagas de viento de 62 kilómetros por hora o más.Se transformará en huracán Barry cuando la velocidad de sus vientos supere los 119 kilómetros por hora, lo que podría suceder el viernes antes de tocar tierra en la desembocadura del Río Misisipi, justo al oeste de Nueva Orleans.

Nueva Orleans tuvo el miércoles un avance de lo que podría suceder. La prensa reportó que un tornado pudo haber sido responsable del daño a una vivienda a causa del viento, mientras que inundaciones invadieron hoteles y comercios en el centro de la ciudad cuando las calles se convirtieron en riachuelos aptas para kayaks. Las inundaciones paralizaron la hora pico y muchos vehículos se quedaron atascados en la ciudad.