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  • AFP

El primer detenido transferido hoy a Estados Unidos desde la prisión militar de Guantánamo, en Cuba,  para ser sometido a juicio civil se declaró inocente de los cargos de terrorismo, incluyendo atentados de 1998 contra dos embajadas estadounidenses en África. "No culpable", expresó Ahmed Jalfan Ghailani, al ser preguntado por la jueza federal Loretta Preska sobre cómo se declaraba ante los 286 cargos que pesan en su contra y que son pasibles de pena de muerte.

Ghailani, de nacionalidad tanzana, estuvo detenido en la polémica prisión estadounidense de Guantánamo desde septiembre de 2006. Asistió a la breve audiencia de 15 minutos vestido con uniforme de preso azul claro y sin esposas. Está acusado de ser parte de los ataques del 7 de agosto de 1998 contra las embajadas de Estados Unidos en Dar es Salaam, Tanzania y Nairobi, en Kenia, que provocaron la muerte de 224 personas.

Su juicio es el primer paso del plan del presidente Barack Obama para cerrar Guantánamo y trasladar a todos los presos al sistema judicial estadounidense o a sus países de origen. La jueza federal fijó una nueva audiencia para el 16 de junio, dando plazo para que se defina el equipo de abogados que lo defenderá en el juicio.

Según el Departamento de Justicia, entre los 286 cargos que enfrenta Ghailani está el de conspirar con Osama bin Laden y otros miembros de Al Qaida para utilizar armas de destrucción masiva contra estadounidenses, homicidio, conspiración para cometer homicidio, por los que podría ser condenado a muerte.

Ghailani fue detenidos en 2004 en Pakistán. Entre otras cosas habría comprado el camión Nissan y los tanques de oxígeno y de acetileno que fueron utilizados en el atentado contra la embajada en Dar es Salaam. Ahmed Jalfan Ghailani, ciudadano tanzano, es el primero de los 240 prisioneros que aún permanecen en Guantánamo, en ser juzgado en un tribunal civil de Estados Unidos, y no por un tribunal militar de excepción.

Qué hacer con los detenidos plantea un problema
El presidente estadounidense, Barack Obama, se comprometió a cerrar antes de fin enero de 2010 la prisión que George W. Bush creó para los "combatientes enemigos" de la guerra contra el terrorismo lanzada en repuesta a los atentados del 11 de setiembre de 2001. Pero qué hacer con los detenidos plantea un problema. Sólo dos de ellos abandonaron la prisión desde enero de este año.

Obama intenta que otros países reciban a unos cincuenta detenidos considerados liberables. Francia acaba de acoger al argelino Lakhdar Boumediene, convirtiéndose así en el primer país de la Unión Europea en recibir a un detenido liberado de Guantánamo que no es residente ni ciudadano francés. Sin embargo, numerosos países se niegan a recibir a detenidos en Guantánamo y el Congreso estadounidense es decididamente hostil a aceptar su traslado a suelo norteamericano.

En un gran discurso del 21 de mayo, el presidente Obama reafirmó su determinación a cerrar el centro de detención. "No vamos a liberar en Estados Unidos a nadie que pueda poner en peligro a los norteamericanos", aseguró, al tiempo que defendió la idea de recurrir a cárceles de alta seguridad.

Eric Holder aseguró hoy que "el departamento de Justicia detuvo y juzgó con éxito en varias oportunidades a sospechosos de terrorismo". El ministerio de Justicia recordó asimismo que más de 30 personas habían sido procesadas y condenadas en Estados Unidos desde el 1 de enero por casos de terrorismo, y que actualmente había en las cárceles norteamericanas 216 detenidos con vínculos con el terrorismo internacional.

Otros tres reclusos serán transferidos muy pronto
Tres detenidos de Guantánamo, entre ellos un argelino arrestado a fines de 2001 en Bosnia y excupaldo, serán transferidos "muy pronto", informaron hoy fuentes cercanas al caso. Se prevé que Saber Lahmar, de 39 años, absuelto por un juez federal en noviembre de 2008 tras pasar siete años y medio en Guantánamo, será enviado a Bosnia, de acuerdo a las mismas fuentes.

Lahmar, arrestado junto al recientemente transferido a Francia Lakhdar Boumediene, también residía en Bosnia y estaba casado con una ciudadana de ese país, y según uno de sus abogados expresó que no quería regresar a Bosnia. "Le dijeron que allá la situación no era muy buena", afirma el abogado Robert Kirsch, en referencia al destino de otros tres compañeros transferidos hacia Sarajevo en diciembre y "maltratados por el gobierno".

La identidad de los otros dos detenidos, y el destino al que están a punto de ser transferidos, no fueron detallados. Actualmente, un joven de nacionalidad chado-saudita, absolutamente exculpado por un juez desde hace meses, espera por su parte ser transferido hacia otro sector -no tan rudo- del centro de detención ubicado en Cuba, donde hoy todavía quedan 240 detenidos.