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Potencias clave, incluso las que apoyan al líder rebelde de Libia, llamaron el martes a detener los combates en el país, advirtiendo que la masacre agrava la crisis en múltiples frentes.

Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña e Italia se unieron a Egipto y Emiratos Árabes Unidos -dos partidarios junto Arabia Saudita del mariscal rebelde, Jalifa Haftar- expresaron sus "profundas preocupaciones" por la violencia alrededor de la capital de Libia, Trípoli.

Haftar lidera para arrebatar el control de Trípoli al Gobierno de Acuerdo Nacional reconocido por la ONU. AFP/END

Los seis países "llaman a una desescalada y detener los actuales combates, e instan a un pronto retorno al proceso político mediado por la ONU", dijeron en un comunicado conjunto.

Los Estados advirtieron que la lucha "ha alimentado una emergencia humanitaria", así como también se mostraron temerosos de que extremistas prosperen ante el vacío de poder.

Los gobiernos "piden a todas las partes del conflicto de Trípoli que se disocien de todos los terroristas e individuos designados por el Comité de Sanciones de la ONU, y renueven nuestro compromiso de ver rendir cuentas a los responsables de la mayor inestabilidad".

Los Estados advirtieron que la lucha "ha alimentado una emergencia humanitaria". AFP/END

Cerca de 1.100 personas han muerto en cerca de un mes de campaña que Haftar lidera para arrebatar el control de Trípoli al Gobierno de Acuerdo Nacional reconocido por la ONU.