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La renuncia de una ministra se convirtió en el primer daño político para el gobierno peruano por los choques del fin de semana con indígenas, con un saldo revisado de 34 muertos, mientras los nativos señalan que mantendrán sus protestas y su principal líder se refugió en la embajada de Nicaragua en Lima. La ministra de la Mujer, Carmen Vildoso, renunció anoche invocando razones políticas, y hoy indicó que "anteriormente no tuve intención de renunciar", con lo cual dejó en claro que su salida tiene relación directa con la crisis generada por el operativo policial para despejar una carretera.

El primer ministro, Yehude Simon, aceptó que Vildoso estuviera molesta por un aviso publicitario gubernamental presentado desde el domingo, aunque ya fue retirado del aire, que culpa a los indígenas por las muertes y los acusa de extremistas, con imágenes muy crudas de los cuerpos de algunos de los 25 policías muertos en la acción. "Así actúa el extremismo contra Perú", es la frase inicial del spot que va acompañado con fotografías de los cuerpos ensangrentados y con heridas cortantes de los policías que murieron.

Simon ha defendido el accionar del gobierno en la recuperación de una carretera cerca a Bagua, 1.000 kilómetros al norte de Lima y en las protestas posteriores que dejaron 25 uniformados y nueve nativos muertos, aunque éstos insisten en que de su lado hay más fallecidos. La toma de la carretera era parte de una serie de acciones de los indígenas amazónicos que piden desde el año pasado que el gobierno derogue decretos que, consideran, ponen en riesgo su supervivencia.

El líder de esa protesta, Alberto Pizango, fue responsabilizado por la violencia en Bagua, razón por la cual se ordenó su captura, lo que le llevó a refugiarse ayer en la embajada de Nicaragua en Lima, donde obtuvo asilo. Pizango "está involucrado en una situación política de violencia, de protestas, de luchas por supuestas o reales reivindicaciones y por lo consiguiente consideramos que es un perseguido político", indicó el embajador de Nicaragua en Lima, Tomás Borge.

Aumento de tensión
Los dirigentes que tomaron la posta de Pizango consideran que la protesta continuará, y ya hay un elemento adicional de tensión: el próximo jueves, los indígenas amazónicos iniciarán una movilización general por tiempo indefinido para pedir la derogación de los decretos. "Estamos indignados", manifestó la dirigente indígena Daysi Zapata, quien señala que "los hermanos insisten en que hasta el final pidamos la derogatoria de los decretos".

Dentro de las protestas, la ruta que une las ciudades de Tarapoto y Yurimaguas (unos 900 km al norte de Lima) está cortada en cuatro lugares distintos. Los nativos aceptaron dar paso en esa carretera hoy por cuatro horas -dos horas en cada dirección- pero dejaron claro que es una medida excepcional. "No nos vamos a mover hasta que el gobierno no derogue las leyes que afectan nuestro territorio", precisó Hernán Kariaja, apu (jefe máximo) de la etnia Kandozi, en un punto del bloqueo.

La renuncia de la ministra Vildoso es un efecto colateral en momentos en que políticos opositores y analistas consideran que la solución política pasa por la renuncia de Simon. "El primer ministro debe renunciar", expresó la congresista opositora Keiko Fujimori, quien lo ha evaluado y "es evidente que ante una situación tan dramática yo necesito ayudar al gobierno y si hay que dar un paso al costado, habría que darlo", respondió Simon.

El analista político, Martín Tanaka, es particularmente crítico con el gobierno, al que considera responsable de crear todas las condiciones para que se produjera el enfrentamiento de Bagua. "Lo peor de todo es que aún hoy la respuesta del gobierno sigue creando las condiciones para más protestas y más violencia. La persecución de dirigentes indígenas, hablar de manipulación y presencia de intereses foráneos no hacen sino aumentar la indignación y la molestia en la Amazonía", señala Tanaka.