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Los presidentes del Mercosur celebran este miércoles su cumbre semestral empeñados en poner en marcha su flamante acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y seguir sumando mercados.

La reunión es la primera a la que asiste el presidente derechista de Brasil, Jair Bolsonaro, quien antes de asumir en enero había advertido que se desentendería del bloque si éste no conseguía mejores oportunidades comerciales.

Bolsonaro recibirá del presidente argentino Mauricio Macri la conducción semestral del Mercosur dos semanas después de que alumbró un pacto con Bruselas negociado durante 20 años y que generará un mercado de 780 millones de habitantes.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. AFP/END.

Bolsonaro y Macri timonean a dos potencias de la producción agrícola, comparten la misma visión promercado y quieren ampliar el horizonte comercial del Mercosur en medio de los vientos proteccionistas liberados por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

El canciller argentino Jorge Faurie dijo que el acuerdo con la UE le dio más "credibilidad" y "legitimidad" al grupo sudamericano que completan Paraguay y Uruguay.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie. AFP/END.

En la agenda del Mercosur está cerrar el mes próximo el acuerdo con el grupo Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que forman Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Seguirían el año que viene pactos con Canadá y Corea del Sur, dijo Faurie.

Asimismo, Mercosur buscará estrechar su relación con la Alianza del Pacifico que forman Chile, Colombia, México y Perú, países que ya tienen acuerdos bilaterales con la UE.

En el mismo sentido, se instalarán grupos de trabajo para ir delineando "acuerdos marco" con países centroamericanos, dijo el canciller argentino al presentar los asuntos que revisarán los presidentes.

La cumbre echará a andar acuerdos que influirán en la vida de los habitantes del bloque. Faurie mencionó entre ellos la eliminación de la tarifa de "roaming", que encarece las llamadas internacionales desde teléfonos celulares. También se lanzarán convenios sobre cuestiones familiares, migratorias y de salud.

Un tema que puede tornarse espinoso es la crisis de Venezuela, país que fue separado del bloque en 2017 por incumplir las normas de respeto a la democracia y los compromisos comerciales asumidos.

"Hemos preparado una declaración a la que adherirán países del Mercosur y otros miembros asociados que entiendan que en Venezuela hay una completa flagrancia de falta de democracia", dijo Faurie.

Salvo Uruguay, los otros tres miembros del Mercosur, así como Chile, que está asociado, condenan al gobierno de Nicolás Maduro y lo consideran una dictadura. Bolivia, que gestiona su ingreso al Mercosur, respalda a Maduro. Su presidente, Evo Morales, estará en la reunión.

Bolsonaro y ratificación

En el semestre de la presidencia de Brasil, el Mercosur comenzará a flexibilizar su funcionamiento con vistas a ser mas competitivo y abierto, dijo Faurie.

Uno de los puntos que serán examinados es el arancel externo común, una tasa a importaciones de terceros países y que según Argentina es "altísima" y hace perder competitividad.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie, habla durante la 54ª cumbre del Mercosur. AFP/END.

Un tema clave de los próximos meses será el empezar a encaminar la ratificación parlamentaria del acuerdo con la UE.

Ese tratado exige ser aprobado por los parlamentos de los 32 países y el Parlamento Europeo; un proceso que se estima que insumirá al menos unos dos años.

Por eso, los miembros del Mercosur defienden el criterio de aplicación provisoria una vez que lo haya aprobado el Europarlamento. De ese modo cada país del Mercosur que lo ratifique podrá aprovecharlo sin esperar a que todos lo hagan.

En los próximos meses, el Mercosur irá definiendo como se pondrá en práctica esa aplicación provisoria.

En Europa, legisladores de varios países y grupos ambientalistas se han declarado en guerra contra el pacto. Los productores europeos fueron siempre contrarios a que la producción sudamericana llegue a sus mercados.

Pero a ese recelo se suma como factor el generalizado rechazo provocado por la política agrícola y ambiental de Bolsonaro, acusado de obrar en favor del agronegocio en desmedro del cuidado del ambiente.