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”Ya que el Gobierno de Estados Unidos va a enviarme a una prisión donde nunca más van a escuchar mi nombre, aprovecho para decirles: aquí no hubo justicia”, dijo en español Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los narcotraficantes más célebres del mundo, al juez Brian Cogan, antes de que este le dictara cadena perpetua por los crímenes cometidos.

El Chapo se quejó ante el juez de sus condiciones de reclusión en la cárcel de Manhattan, donde ha estado detenido en aislamiento casi total, desde hace 30 meses.

Lamentó la falta de luz natural, de aire fresco, el fuerte ruido de los ductos de ventilación que no lo dejan abrazar a sus pequeñas hijas mellizas —que no acudieron a la sentencia—y recordó que su esposa Emma Coronel, una exreina de belleza de 30 años, no ha podido nunca visitarlo ni tocarlo.

Las autoridades no dejan que la exreina de belleza que gusta vestir ropa ajustada y altos tacones visite al Chapo o le hable por teléfono. AFP/END“Ha sido una tortura las 24 horas, emocional, sicológica, mental”, dijo. “Es de lo más inhumano que he pasado en mi vida”.

Cuando entró y salió de la sala, el Chapo lanzó besos a Coronel y se tocó el corazón, y ella, vestida con un traje blanco y negro, hizo lo mismo.

Fue la primera vez que habló en público desde que fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017, y no pidió disculpas por sus crímenes.

“Estados Unidos no es mejor que cualquier otro país corrupto que ustedes no respetan”, afirmó.

“Crueldad abrumadora”

Brian Cogan, el juez federal de Brooklyn que presidió su caso, recordó su “crueldad abrumadora” en una audiencia que duró menos de una hora, y dijo que debía sentenciarlo por ley a prisión de por vida más 30 años adicionales, como solicitaba el Gobierno estadounidense.

El capo, de 62 años, vestido con un traje gris y por primera vez luciendo un espeso mostacho en la corte, escuchó serio la sentencia y se quejó de que el juez se negó a realizar un nuevo juicio.

La defensa solicitaba un nuevo proceso porque un jurado anónimo contó a Vice News que accedió a las redes sociales y medios de prensa durante el proceso, al igual que varios otros jurados, algo prohibido y que puede haber influido en el veredicto.

El capo, de 62 años, vestido con un traje gris y por primera vez luciendo un espeso mostacho en la corte, escuchó serio la sentencia. AFP/ENDEl Chapo fue acusado de traficar o intentar traficar 1,213 toneladas de drogas a este país durante un cuarto de siglo, así como 1,44 toneladas de base de cocaína, 222 kilogramos de heroína, casi 50 toneladas de marihuana y “cantidades” de metanfetaminas.

Luego de un rocambolesco juicio de tres meses, lleno de momentos escabrosos y surrealistas, el 12 de febrero un jurado le declaró culpable de 10 delitos de narcotráfico, lavado de dinero y posesión de armas de fuego.

El Gobierno estadounidense celebró la sentencia de quien considera el mayor narcotraficante del planeta, desde la muerte del colombiano Pablo Escobar.

“Nos aseguraremos de que pase cada minuto de cada día del resto de su vida en prisión aquí, en Estados Unidos”, dijo a periodistas el fiscal federal de Brooklyn, Richard Donoghue.

Un millón de dólares

Durante la sentencia, Andrea Fernández Velez, una colombiana que el Chapo intentó una vez matar y que cooperó con el Gobierno y tiene ahora una nueva identidad secreta en Estados Unidos, contó su historia.

Velez, exasistente del narco colombiano y socio del Chapo, Alex Cifuentes, tenía una agencia de modelos en Ciudad de México, una empresa fachada que en realidad ofrecía prostitutas a funcionarios mexicanos, todo pagado por el Chapo.

El Chapo “ofreció un millón de dólares a los Hells Angels (una pandilla de motociclistas) para acabar con mi vida”, relató llorando y mirando al capo, pero este solo tenía ojos para Coronel.

“Eso me causó un daño sicológico, afortunadamente me enteré y escapé con la ayuda del FBI”, contó Velez.

En el juicio, Cifuentes contó que a pedido del Chapo, Velez ofreció a un general mexicano no identificado 10 millones de dólares para que dejara de perseguir al capo. Pero el militar rechazó la oferta, y el Chapo, furioso, decidió matarla cuando esta estaba en Canadá.

El juicio fue un fascinante viaje a uno de los mayores y más despiadados carteles de la droga.

La Fiscalía presentó abrumadoras pruebas de la culpabilidad del acusado y convocó al proceso a 56 testigos, incluidos 14 exsocios, amigos y hasta una amante del Chapo que se escapó con él desnudo corriendo por un túnel.

El Gobierno estadounidense busca requisarle más de 12,600 millones de dólares, la suma que habría amasado. Pero hasta ahora no ha podido incautar al Chapo ni un centavo.

El Chapo, protagonista de dos espectaculares fugas de prisión de cárceles mexicanas, probablemente cumplirá su sentencia en la cárcel de Colorado ADX Florence, conocida como la “Alcatraz de las Montañas Rocosas” y considerada la más segura de Estados Unidos.

Hitos del extraordinario juicio

La Fiscalía presentó abrumadoras pruebas de la culpabilidad del acusado y convocó al proceso a 56 testigos, incluidos 14 exsocios, amigos y hasta una amante del Chapo. AFP/ENDComo si de una narconovela se tratara, decenas de personajes reales, incluidos 56 testigos del Gobierno estadounidense, entre ellos viejos socios del Chapo, rivales y hasta una examante, agentes del FBI, la agencia antidrogas DEA o la Patrulla Fronteriza, relataron la historia del capo.

Estos fueron los momentos más increíbles del proceso:

Torturas, asesinatos

Un exsicario del Chapo, Isaías “Memín” Valdez Ríos, aseguró que vio al propio Chapo torturar y ejecutar a tres narcos rivales. A uno de ellos lo enterraron vivo después de que el Chapo le disparara, a otros dos los molió a palos antes de ejecutarlos y lanzarlos a una hoguera.

La Fiscalía asegura que el Chapo ordenó matar o torturó y mató él mismo al menos a 26 personas o grupos de personas.

Sobornos

Dos exsocios del Chapo contaron cómo sobornaban con millones de dólares en efectivo a altos funcionarios del Gobierno mexicano para hallar a rivales, ampliar el negocio y evadir a las autoridades, así como a la Policía judicial, federal y municipal, a militares y hasta a la Interpol.

Y según el abogado del Chapo, Jeffrey Lichtman, también a dos expresidentes de México, Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, que negaron las acusaciones.

Chupeta

Con la cara desfigurada por innumerables cirugías para modificar sus ojos, nariz, mandíbula, pómulos y orejas, el exjefe del cartel colombiano Norte del Valle, Juan Carlos “Chupeta” Ramírez, contó cómo con la ayuda del Chapo pudo exportar más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos desde 1989 hasta su arresto en 2007.

Chupeta, que confesó haber ordenado la muerte de unas 150 personas y fue uno de los principales proveedores de cocaína del Chapo, dijo que contrató sus servicios (pagándole con droga), porque pasaba la mercancía a Estados Unidos “super rápido”.

Negociante

El excontador del Chapo, Jesús “Rey” Zambada, hermano del cofundador del cartel de Sinaloa, Ismael “Mayo” Zambada, relató que el Chapo compraba cocaína colombiana a US$3,000 el kilogramo y la vendía en Nueva York a US$35.000.

Deseaba que la actriz Kate Del Castillo, con quien se comunicaba por teléfono, lo asesorara en la película y actuase en ella. AFP/END“El 100%” de la droga —entre 80 y 100 toneladas anuales— se enviaba a Estados Unidos, aseguró.

Millonario

Tratamientos de rejuvenecimiento en clínicas suizas, una mansión frente al mar en Acapulco con un yate llamado “Chapito” en la puerta, ranchos en todos los estados, cuatro jets, un puñado de mujeres y un zoológico privado con leones y panteras, por el cual se paseaba en un trencito.

En la década de 1990, la cocaína “era el mejor negocio del mundo”, y el Chapo era el rey de México, relató su extesorero, Miguel Ángel “Gordo” Martínez, a quien el capo intentó matar cuatro veces.

“Viajábamos por todo el mundo (...) a Brasil, Argentina, Aruba, por toda Europa, a Japón, Hong Kong, Tailandia, Perú, Cuba, Colombia, Panamá”, enumeró. Y a Macao “para apostar”.

La amante

Una examante y exsocia del Chapo, Lucero Guadalupe Sánchez López, contó frente a la esposa del Chapo, Emma Coronel, cómo en una madrugada de 2014 ambos se libraron por un pelo de ser capturados por marines mexicanos al escapar por un túnel construido debajo de una bañera, en una casa de Culiacán.

El Chapo estaba totalmente desnudo y corrió delante de ella, dejándola atrás.

Director de cine

El Chapo quería hacer una película sobre su vida y dirigirla él mismo, y trabajó varios años para ello, relató su ex mano derecha, el narco colombiano Alex Cifuentes.

Deseaba que la actriz Kate Del Castillo, con quien se comunicaba por teléfono, lo asesorara en la película y actuase en ella. También contrató a un productor colombiano para que lo ayudara con el guion.

El otro Chapo

El capo mexicano y Alejandro Edda, el actor que lo interpretó en la serie de Netflix “Narcos: México”, cruzaron saludos en el juicio.

Edda dijo que fue “a estudiar a un señor que de cierta manera es como un mito, una leyenda”. El Chapo le sonrió y dijo a su abogado que pensaba que su doble sería más alto.

La esposa

Emma Coronel, la esposa del Chapo, de 30 años, madre de sus pequeñas hijas mellizas, asistió casi cada día al proceso, mirando y sonriendo a su marido de 62 años desde el banco del público.

Las autoridades no dejan que la exreina de belleza que gusta vestir ropa ajustada y altos tacones visite al Chapo o le hable por teléfono. Tampoco pudo tocarlo en el juicio.