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La policía antidisturbios de Hong Kong disolvió el sábado con gases lacrimógenos y balas de goma a los manifestantes de una concentración prohibida en Yuen Long, cerca de la frontera con China, donde la pasada semana activistas prodemocracia fueron agredidos por presuntos pandilleros.

Los agentes recurrieron en varias oportunidades a los gases para frenar a la multitud, después de que los manifestantes lanzaran objetos y rodearan un auto policial. En la noche pasaron a usar las balas de goma contra unos 200 recalcitrantes que se protegían con paraguas.

Se produjeron entonces enfrentamientos y la policía efectuó numerosas detenciones. Al menos nueve personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, según fuentes médicas.

La manifestación de este sábado fue convocada en respuesta a la violenta intervención de hombres vestidos de blanco el pasado domingo, que con bates y palos golpearon a manifestantes antigubernamentales que regresaban a sus casas tras una protesta, lo que despertó la indignación en Yuen Long.

Se produjeron entonces enfrentamientos y la policía efectuó numerosas detenciones. Al menos nueve personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, según fuentes médicas.

La manifestación de este sábado fue convocada en respuesta a la violenta intervención de hombres vestidos de blanco el pasado domingo, que con bates y palos golpearon a manifestantes antigubernamentales que regresaban a sus casas tras una protesta, lo que despertó la indignación en Yuen Long.

Según los hospitales, 45 personas resultaron heridas en esos incidentes. La policía, muy criticada por su lentitud a la hora de actuar, informó del arresto de 12 personas vinculadas con los actos violentos, nueve de las cuales estarían vinculadas con pandillas.

Pero la policía decidió prohibir la manifestación de este sábado -algo inusual-, aduciendo que existía un riesgo de que los manifestantes atacaran a los lugareños.

Los hongkoneses decidieron hacer caso omiso a las autoridades y seguir adelante con sus planes de concentrarse.

La marcha comenzó de forma pacífica. Pero pequeños grupos de manifestantes radicales, muchos con casco y escudo, se enfrentaron a las autoridades en las afueras de la localidad, acusándolas de apoyar a las pandillas.

La tensión aumentó rápidamente cuando algunos manifestantes lanzaron objetos contra los agentes y pintaron con grafitis una camioneta de la policía.

Los manifestantes formaron luego escudos de paraguas para protegerse de los gases.

Los choques entre grupos pequeños de policías y manifestantes se reprodujeron en la estación de ferrocarril y en otros puntos de la ciudad. Los agentes disolvieron con contundencia y en las calles se podía observar charcos de sangre.

"Sin miedo"

Yuen Long es una ciudad de los Nuevos Territorios, donde las pandillas y los comités rurales pro-Pekín tienen mucha influencia. La policía fue desplegada en gran número y muchos comercios estaban cerrados.

A diferencia de protestas anteriores, pocos manifestantes llevaban carteles o pancartas.

"Todos los que vinimos aquí lo hicimos por nuestra cuenta", declaró a la AFP una empleada del sector sanitario, de 25 años. "Así que no creo que esto sea una concentración ilegal, yo vine simplemente como individuo para expresar lo que pienso".

Otra manifestante declaró que quería mostrar que no tenía "miedo". "La policía y el gobierno están juntos, eliminando la libertad de la gente de expresar sus puntos de vista", añadió.

Hong Kong, un territorio devuelto a China por Reino Unido en 1997 e importante centro internacional de finanzas, es escenario desde hace siete semanas de gigantescas manifestaciones pacíficas antigubernamentales que degeneraron en enfrentamientos esporádicos entre manifestantes radicales y policías.

Las manifestaciones surgieron a raíz de un polémico proyecto de ley que preveía facilitar las extradiciones a China, pero derivaron en un movimiento más amplio que reclama reformas democráticas que frenen la pérdida de libertades.

Para el domingo, se convocó otra protesta en un barrio de Hong Kong en el que hace una semana la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos y pelotas de goma contra los manifestantes, que habían atacado la oficina de enlace del gobierno chino en Hong Kong.

La policía autorizó la concentración, pero prohibió desfilar.