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La administración del presidente Donald Trump anunció el miércoles un plan que permite a los estadounidenses acceder legalmente a medicamentos de bajo coste de Canadá.

Trump, quien se opuso en diversas ocasiones al aumento de precios de los medicamentos recetados en Estados Unidos, apoya un proyecto de ley bipartidista en el Senado para limitar los precios.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, los estadounidenses pagan una media de 1,200 dólares al año en medicamentos recetados, más que los ciudadanos de cualquier otro país.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. AFP/END

"Los estadounidenses merecen protección ante los altos precios y un sistema de salud que les proporcione cuidados asequibles centrados en el paciente", dijo Alex Azar, el secretario de Salud (HHS).

El plan, propuesto por el HHS y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), plantea dos posibles caminos.

El primero implica utilizar la autoridad de las agencias para proponer una norma que autorice el desarrollo de proyectos piloto en cada estado y permita a mayoristas y farmacéuticos importar algunos medicamentos de Canadá, siempre limitándolos según el tipo de medicina.

Bajo el segundo camino, la FDA trabajaría con los fabricantes para importar a Estados Unidos versiones de aquellos medicamentos que venden en otros países, "permitiéndoles potencialmente ofrecer un precio más bajo que el que establecen sus contratos de distribución".

Los estadounidenses accederán legalmente a medicamentos de bajo coste de Canadá. Imagen referencial. Archivo/END

Entre los medicamentos incluidos están la insulina para la diabetes y otros fármacos utilizados para tratar la artritis reumatoide, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, se anunció en un comunicado.

Las agencias no hablaron de una fecha para la implementación del plan, que seguro encontrará la oposición de la industria farmacéutica.

Las empresas sostienen que los elevados precios se deben a los costos de innovación, pero un estudio de 2016 del Harvard Medical School culpó a otros factores, como el sistema de patentes estadounidenses, que garantiza a los fabricantes "monopolios protegidos por el gobierno" mediante mercados exclusivos que duran décadas.

También señaló que, a diferencia de casi todas las demás naciones avanzadas, el sistema de atención médica de Estados Unidos permite a los fabricantes establecer sus propios precios en lugar de obligarles a negociar con un sistema nacional de seguro de salud.