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La "salvaguarda irlandesa" fue pensada para evitar la reinstauración de una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte, pero el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, rechaza incluirla en el acuerdo del Brexit, lo que entorpece las negociaciones.

La disposición figura en el acuerdo de divorcio alcanzado el pasado noviembre entre Bruselas y la ex primera ministra británica, Theresa May.

Pero en Reino Unido genera una gran polémica, y contribuyó en gran parte a que los diputados británicos rechazaran por tres veces el tratado y, en última instancia, a la dimisión de May, que cedió el cargo el 24 de julio a Boris Johnson.

Boris Johnson, primer ministro británico. AFP/END

Al impedir que se reimponga una frontera física entre la República de Irlanda (Estado miembro de la UE) e Irlanda del Norte (provincia británica), la disposición busca preservar los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a tres décadas de violencia, pero también la integridad del mercado único europeo.

Se trata de una solución de último recurso que solo entraría en vigor tras un periodo de transición si no se encuentra ninguna otra solución entre Londres y Bruselas.

En concreto, el mecanismo consiste en crear un "territorio aduanero único", que englobe a la UE y el Reino Unido, lo que limitaría la capacidad de Londres para negociar tratados comerciales con otros países.

Pero esto es algo inconcebible para los partidarios de un divorcio sin concesiones, que consideran que esto ligaría indefinidamente a su país a la Unión Europea.

Por otro lado, Irlanda del Norte seguiría atada a un número limitado de normas del mercado único europeo, por ejemplo, las sanitarias para los controles veterinarios. Algo que rechaza la formación unionista (probritánica) norirlandesa DUP, aliada indispensable de Boris Johnson en el Parlamento.

Si se aplicara la "salvaguarda irlandesa" o "backstop", se requeriría la unanimidad para ponerle fin y habría que encontrar otra relación comercial que excluyera cualquier control aduanero en la frontera con Irlanda.

Pero, para Boris Johnson, "el 'backstop' está muerto" y el nuevo dirigente conservador espera renegociar un acuerdo de salida sin esta disposición, lo que la UE descarta.

Además, Johnson aseguró que su gobierno "nunca" impondría controles físicos entre las dos Irlandas, ni siquiera si se produjera un Brexit sin acuerdo ni tampoco, pues, sin la "salvaguarda irlandesa".