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Centenares de personas se manifestaron el sábado en Nantes (oeste de Francia) y en otras ciudades del país en homenaje a Steve Maia Caniço, muerto tras una controvertida operación policial.

Este joven de 24 años desapareció en la noche del 21 al 22 de junio durante la Fiesta de la Música en Nantes, cuando asistía a un concierto al borde del Loira, donde las fuerzas del orden intervinieron.

La gente se enfrenta a agentes antidisturbios durante una reunión convocada en memoria de Steve Maia Canico. AFP/END.

Numerosos participantes relataron que una nube de gas lacrimógeno les cegó y que algunos habían caído al río. Catorce personas fueron rescatadas por los socorristas la madrugada del 22 de junio. Steve Maia Caniço no sabía nadar, según sus allegados.

El pasado lunes, el cuerpo de este joven animador de clases extraescolares fue encontrado en el Loira. El desenlace del caso ha suscitado conmoción en Francia.

El sábado, durante la manifestación en Nantes en la que participaron 1,700 manifestantes, según la policía, se registraron altercados.

Los manifestantes lanzaron objetos y las fuerzas del orden gases lacrimógenos y chorros de agua.

Oficiales de policía arrestan a un hombre durante homenaje. AFP/END.

La familia del joven se desvinculó de la violencia y demandó un apoyo "amistoso, artístico y pacífico", según su abogada.

La policía y el ministro francés de Interior, Christophe Castaner, fueron duramente criticados.

El informe del IGPN -órgano supervisor de la policía-, revelado el martes, aseguró que no podía establecerse un "vínculo" entre la intervención policial y la desaparición del joven. Pero el primer ministro francés Edouard Philippe pidió una nueva investigación.

Médicos de la calle brindan asistencia a una persona durante los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. AFP/END.

Castaner, por su parte, admitió el viernes que había un cierto "cuestionamiento" del uso que hacen las fuerzas policiales de los gases lacrimógenos.

Las movilizaciones se han repetido en otras ciudades francesas como París, Montpellier o Toulouse, generalmente alentadas por manifestantes del movimiento de los "chalecos amarillos".