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A Joseling Payán se le “ha metido en la cabeza” que si reduce el tamaño de sus mejías luciría mejor. Nada que ver con esa apariencia de “pez globo” que dice observar cuando se planta frente al espejo.

Tiene 23 años y la última vez que subió a una balanza la aguja marcó 175 libras.

“Y de ajuste estoy gorda”, dice Payán, mientras termina de alistarse en la sala de estar de su vivienda, en el barrio La Fuente, en Managua.

A Payán quedaron de llamarle para un trabajo para cubrir el post natal de otra joven y luego de eso verá qué surge, porque en lo estético ya está determinada a desaparecer los cachetes de la familia.

Mauricio Mendieta, doctor. Archivo\END

“Ya le dije que es loca, eso es herencia de la familia, ella estaba bien, todo fue (que) encontrara esa revista y ya anda con eso metido en la cabeza”, cuenta Mirta Payán Hernández, mamá de Joseling.

La revista a la que hace mención Payán Hernández es una publicación que le entregaron durante una visita a una gasolinera.

Según la madre, al ojear la revista la joven quedó encantada con una clínica que ofrecía descuentos en tratamientos de rejuvenecimiento facial, eliminación de arrugas en la frente y arrugas alrededor de los ojos, conocidas como “patas de gallo”.

Joseling Payán cuenta que llamó y le explicaron sobre los tratamientos, pero no recuerda detalles.

Sandra Gutiérrez Gómez, doctora. Cortesía/END

Entre esos detalles olvidados están la identidad y especialidad del médico que podría haberla tratado y los exámenes previos al tratamiento.

El cirujano plástico Mauricio Mendieta, presidente de la Asociación de Cirujanos Plásticos de Nicaragua, dice que el escenario ideal en el caso de los pacientes que optan por la cirugía estética, es decir, que buscan mejorar o corregir alguna inconformidad con su cuerpo, es informarse.

Mendieta refiere que es imprescindible para un paciente saber si el especialista es efectivamente cirujano plástico y si el tratamiento a aplicarse es el idóneo, porque en cirugía estética hay variedad de tratamientos.

“El tratamiento se adecúa al paciente y no al revés”, sentencia Mendieta.

El médico asegura que, contrario a la creencia popular, no todas las personas pueden pasar por el quirófano y para demostrarlo ejemplificó con los cuidados a tomar con los pacientes mayores de 40 años.

“Cuando son arriba de 40 años, siempre se pide una valoración cardiológica, esto nos dirá cómo está. Se pide también una valoración pre anestésica, porque al anestesiólogo se le conoce antes. Antes de un procedimiento se pasa por tres filtros, que es el médico cirujano, anestesiólogo y cardiólogo”, indica Mendieta.

El cirujano plástico dice que pacientes con sobrepeso, con una masa corporal por arriba de 30 libras, les hace levantar la “banderita de tener cuidado”, porque posterior al procedimiento puede presentar problemas, de la circulación, por ejemplo.

Otra recomendación que hizo Mendieta es preguntar si el médico tiene cursos de actualización, un elemento importante, según explica.

“Siempre la actualización es importante, las cosas van variando, los temas de seguridad ahora han avanzado bastante, tanto en pre operatorio como cuidados post operatorio”, dijo.

La cirujana plástica Sandra Gutiérrez Gómez coincidió con Mendieta en la importancia de elegir al profesional adecuado.

El procedimiento más caro es el rejuvenecimiento facial, de 3,000 a 4,500 dólares. Archivo/END

Comentó que a nivel mundial está presentándose un fenómeno denominado intrusismo, que consiste básicamente en que una persona que no es cirujano, pero ofrece esos servicios.

“Para ser cirujano debe estudiarse seis años medicina, dos de trabajo social, cuatro años de cirugía general y otros cuatro años de cirugía estética y reconstructiva. Se necesita mucho apoyo familiar, en ese proceso uno no está siendo productivo y se convierte en el eterno estudiante. Sucede ahora que mucho médico general no quiere pasar por todo eso para lograr la especialización”, aseguró Gutiérrez.

Dijo también que algunos intrusos de la profesión toman cursos en línea y obtienen así muchos títulos, los que cuelgan en sus clínicas.

“¿Médico estético, qué es eso? Esos títulos no existen”, enfatizó Gutiérrez, quien recomendó buscar en el portal electrónico del Ministerio de Salud (Minsa) a los cirujanos plásticos que sí están acreditados y reconocidos por las autoridades.

La cirujana plástica Sandra Gutiérrez Gómez coincidió con Mendieta en la importancia de elegir al profesional adecuado. Tomada de internet\END

A TENER EN CUENTA

El cirujano Mauricio Mendieta instó a la sociedad a tener cuidado con las promociones, como esas que surgen para el mes de los enamorados y las madres.

Mencionó a El Nuevo Diario que todo profesional le da valor a su trabajo y para obtener buenos resultados utiliza equipos, personal y medicamentos de calidad.

Y si el profesional empieza a ofrecer sus servicios con grandes descuentos, está infiriendo que en alguna parte del proceso previo, durante y posterior al procedimiento (cirugía), “está descuidando un margen de seguridad para el paciente”.

Es imprescindible para un paciente saber si el especialista es efectivamente cirujano plástico

Agregó que con la salud no “se juega ni mercadea, ni se promociona, si vos estás reduciendo costos, en algún rubro estás sacrificando algo y puede ser que sea honorario médico, pero la paciente ¿qué está sacrificando? La actualización del que el doctor puede tener a futuro o mediano plazo”.

“Para hacer cirugías es necesario primero quirófanos que sean limpios, porque nuestras cirugías son limpias, no penetramos ninguna cavidad. Que se cuenten con los medicamentos necesarios, incluso para hacer una reversión anestésica si es necesario. Debe contarse con un carrito, por si hay un evento cardiovascular y tener disponible una sala de cuidados intensivos, son lugares que deben tener certificaciones nacionales y si es internacional, mejor”, aseveró Mendieta.

El costo de sentirse mejor

Ni el cirujano plástico Mauricio Mendieta, como presidente de la Asociación de Cirujanos Plásticos, ni la doctora Sandra Gutiérrez, precisaron los costos de hacerse un procedimiento estético, no obstante El Nuevo Diario conoció que los precios oscilan entre 1,500 y 4,500 dólares.

Mejorarse por estética o, bien, una corrección de nariz, cuesta entre 1,500 y 2,600 dólares. Proyectar el mentón (Mentoplastia) de 1,300 a 1,500 dólares.

Las prótesis mamarias rondan entre los 2,100 y 3,600 dólares.

La blefaroplastia, procedimiento para reparar los párpados caídos o eliminar las bolsas debajo de los ojos. AFP/END

Una mamoplastía, que puede ser levantamiento, reducción o bien reconstrucción de la mama, su costo oscila entre 2,000 y 3,000 dólares.

Una lipoescultura, que es para eliminar depósitos de grasa que no desaparecen ni con ejercicios, cuesta de 2,500 a 3,200 dólares.

La blefaroplastia, procedimiento para reparar los párpados caídos o eliminar las bolsas debajo de los ojos, su costo se mantiene entre 1,200 y 1,600 dólares.

El procedimiento más caro es el rejuvenecimiento facial, de 3,000 a 4,500 dólares.

 Proyectar el mentón (Mentoplastia) cuesta de 1,300 a 1,500 dólares.. Cortesía\END

La abdominoplastía, cuyo objetivo es devolver al abdomen la firmeza perdida por el paso del tiempo y el debilitamiento de los tejidos, cuesta de 2,500 a 3,700 dólares

EL CASO CONOCIDO

El doctor Mauricio Mendieta aseguró que si un médico no está capacitado, el paciente termina asumiendo las consecuencias. Mencionó que han conocido casos de pacientes que recurren a una cirugía estética y terminan en una reconstructiva.

Se le llama cirugía reconstructiva al procedimiento en el que el paciente se ve obligado a someterse, por ejemplo, a causa de un accidente de tránsito o bien por otro tipo de circunstancia que provoca una lesión.

Mendieta dijo que estos casos no han trascendido porque a veces el mismo médico que hizo mal el trabajo termina tratándolos. Otros deciden buscar a un cirujano plástico calificado, pero ya el error está hecho.

Una mamoplastía, que puede ser levantamiento, reducción o bien reconstrucción de la mama. Archivo\END

En esos casos las víctimas han sobrevivido.

En Nicaragua, el caso más grave que se conoce es el del doctor David Páramo.

El 17 de junio de 2016, Páramo le practicó una cirugía de lipoescultura y levantamiento de glúteo a la joven Lizandra Jarquín González.

Antes de la cirugía, la víctima ahorró por más de dos años para el procedimiento. Al parecerle un buen precio por las dos intervenciones, aceptó.

Por este caso, que costó la vida a la joven, la justicia nicaragüense procesó y condenó a Páramo a tres años de prisión.

Se le llama cirugía reconstructiva al procedimiento en el que el paciente se ve obligado a someterse. AFP/END

La joven Allison Molina también denunció al cirujano por mala praxis. La modelo se practicó un implante de mamas y los resultados, además de insatisfactorios, pusieron en peligro su vida.

Sufrió una complicación y un médico de turno del hospital donde le practicaron la operación le realizó una cirugía de descompensación de toráx.

Lo que sucedió con Molina es que tenía el pulmón izquierdo colapsado en 80 % y el otro también en peligro de colapsar.

Por este caso a Páramo la justicia lo condenó a dos años de prisión. El 15 de marzo de 2018, una juez ordenó la libertad del cirujano, condenado a cinco años de prisión. Lo beneficiaron con la figura jurídica de suspensión de la pena.