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Centenares de manifestantes se enfrentaron este jueves en Lima con la Policía Antimotines, que lanzó gases lacrimógenos para dispersar una marcha en respaldo a indígenas que se encuentran en huelga desde hace más de 50 días, constató la AFP.

Los manifestantes avanzaron por arterias del centro histórico de Lima para llegar a la sede del Congreso peruano, logrando romper un cerco policial formado por agentes antimotines.

Ello obligó a la Policía a lanzar gases y a utilizar sus varas de goma para tratar de dispersar a los manifestantes, algunos de los cuales fueron detenidos.

No obstante, éstos no llegaron a la sede parlamentaria que estaba fuertemente protegida por un contingente de policías a caballo.

Las refriegas se produjeron durante más de dos horas en que los manifestantes fueron dispersados, pero luego volvían para tratar de llegar al Congreso, sin lograrlo.

Protestas se intensifican en varias regiones

Mientras tanto, las poblaciones indígenas continuaban sus protestan ayer jueves en Lima y en otras regiones del Perú, para exigir la derogatoria de leyes sobre la Amazonía --y no sólo su suspensión como acordó el Congreso--, mientras que políticos opositores piden salida de ministros por los 34 muertos en choques entre nativos y policías.

La protesta se realizó en varias regiones del país, con marchas o cese de actividades, incluyendo poblaciones andinas como Ayacucho o Arequipa, y de la costa Pacífica como Moquegua e Ica, que se han solidarizado con los indígenas amazónicos.

Se presentaron algunos incidentes, particularmente en Lima, donde una marcha de solidaridad con los indígenas en el centro de la ciudad llevó a enfrentamientos entre manifestantes y la policía, que lanzó gases lacrimógenas para dispersar a la multitud.

En tanto, en la sureña Puno, el local del oficialista partido APRA fue apedreado por estudiantes que marchaban, mientras que en Arequipa, segunda ciudad del país, se quemaron imágenes del presidente Alan García, según reportaron medios locales.

Bagua, revés para García

Los sucesos de Bagua han generado un grave revés para el gobierno del presidente Alan García, con varios partidos opositores decididos a forzar la salida del primer ministro, Yehude Simon, y con él todo el gabinete.

El congresista fujimorista, Rolando Souza, opinó que “el poder ejecutivo debe enviar un mensaje claro señalando que se equivocó. Se requiere la renuncia del gabinete para crear un espacio nuevo con nuevos actores”.

La salida de los ministros también es pedida por el derechista José Galarreta, quien señaló que de parte del gobierno “sí hay responsabilidad política y la vamos a pedir”.

“La ministra debe salir”, dijo, en referencia a la titular del Interior, Mercedes Cabanillas, quien tiene a su cargo la Policía.

El ex candidato presidencial Ollanta Humala, el más caracterizado opositor de García, pidió en un comunicado “la derogatoria inmediata de los decretos sobre la selva”, “la renuncia de Yehude Simon para restablecer el diálogo con interlocutores válidos” y “el esclarecimiento de las denuncias sobre las muertes en Bagua”.

“No voy a renunciar por presiones; no me dejo presionar por amigos ni enemigos”, dijo Simon en diálogo con la prensa extranjera.

“Saldré por mi conciencia y cuando el presidente Alan García diga hasta acá no más”, expresó, señalando que “me llevaré hasta la muerte la responsabilidad que me corresponde, pero mis manos no están manchadas de sangre”.