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  • AFP

El régimen sirio rechazó este jueves un acuerdo entre Estados Unidos y Turquía para crear una "zona de seguridad" en el norte del país, región controlada por los kurdos, que recibieron con cautela el anuncio.

El miércoles, Turquía y Estados Unidos decidieron establecer un "centro conjunto de operaciones" para coordinar la creación de "una zona de seguridad" en el norte de Siria con el objetivo de evitar enfrentamientos entre fuerzas turcas y kurdas, aliadas de los estadounidenses.

Por el momento no se ha desvelado ningún detalle sobre el alcance de esta zona de seguridad o sobre qué fuerzas la controlarían, los dos puntos en que las divergencias han sido más fuertes.

Para el régimen de Damasco, que ha retomado el control de más del 60% del territorio sirio, el acuerdo turco-estadounidense constituye una "agresión flagrante" contra su soberanía y la unidad territorial siria, sobre todo cuando tiene previsto volver a desplegar el ejército en esas zonas y ya ha iniciado negociaciones en este sentido.

"Siria rechaza categóricamente el acuerdo de los dos ocupantes, estadounidense y turco, sobre la creación de lo que llaman una zona de seguridad", indicó la agencia SANA, citando al ministerio de Relaciones Exteriores de Damasco.

Aldar Jalil, alto responsable político kurdo, celebró por su parte el acuerdo, aunque advirtió que los detalles aún no están claros.

El lacónico anuncio sobre este pacto llega al cabo de tres días de intensas negociaciones. Estados Unidos intenta impedir una nueva operación turca contra las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la milicia kurda que controla una vasta zona del norte de Siria y que ha sido de vital importancia para Washington en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Ímpetu separatista

Los kurdos, minoría étnica marginalizada durante años en Siria, creó una región semiautónoma en el norte del país al inicio del conflicto armado en 2011.

Ankara, sin embargo, ve con malos ojos este proyecto de autonomía junto a su frontera, al temer que la incipiente independencia kurda en Siria aliente el ímpetu separatista en su propio territorio. Turquía denuncia asimismo los vínculos entre las YPG y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que desarrolla una guerrilla en territorio turco desde 1984.

Por el momento no se ha desvelado ningún detalle sobre el alcance de esta zona de seguridad o sobre qué fuerzas la controlarían, los dos puntos en que las divergencias han sido más fuertes.

Desde 2016, el ejército turco ha lanzado dos ofensivas en el norte de Siria y el año pasado se hizo con el control de Afrín, uno de los tres cantones de la región "federal" autoproclamada por los kurdos. En los últimos días, ha multiplicado las amenazas de una nueva intervención.

En todo caso, para Ankara, la "zona de seguridad" prevista en el norte de Siria debe servir también como corredor humanitario, por el cual devolver parte de los más de 3,6 millones de refugiados sirios que actualmente se encuentran en territorio turco.

"Urgencia"

Ante el anuncio de acuerdo, los kurdos han preferido mostrar cautela. La amenaza de intervención turca los ha llevado a negociar con el gobierno sirio desde el año pasado sobre el futuro de las regiones conquistadas desde el inicio de la contienda.

"Hemos propuesto a Damasco negociar una fórmula determinada para estos sectores (...) pero aún no ha decidido nada (...) pese a la urgencia de la situación", declaró recientemente el portavoz kurdo Aldar Jalil.

Las autoridades sirias alternan una de cal con una de arena en su actitud hacia los kurdos. En los últimos meses, el presidente Al Asad ha mostrado su voluntad de recuperar las zonas fuera de su poder a través de acuerdos de "reconciliación" o "por la fuerza".

La guerra en Siria, que estalló en 2011 por la represión de unas manifestaciones prodemocracia, ha dejado más de 370.000 muertos y obligado a millones de personas a abandonar sus hogares.