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El guerrillero del ELN que atentó en enero contra la principal escuela policial de Colombia, donde murieron 22 personas, se inmoló como parte de una acción planificada en el marco de la lucha armada, dijo un comandante rebelde.

"Realmente lo más impactante de la acción en la Escuela General Santander es la modalidad, es una modalidad operativa que muy poco se había utilizado en Colombia, no es tampoco el primer caso que se presenta, pero sí se ha implementado muy poco, y es la modalidad de inmolación o modalidad kamikaze", dijo Uriel, comandante del Frente de Guerra Occidental del ELN, en una entrevista transmitida este jueves en Blu Radio.

Colombia nunca ha registrado oficialmente un ataque suicida en medio siglo de sangriento conflicto armado, en el que se han enfrentado guerrillas, paramilitares, narcos y agentes estatales.

Uriel desestimó las versiones de prensa, basadas en fuentes oficiales bajo reserva, que aseguraban que el autor del atentado con cochebomba en esa academia policial del sur de Bogotá padecía un cáncer terminal y que la carga explosiva se pudo activar por accidente o de forma remota por sus compañeros.

"El compañero desde hace mucho tiempo estaba planificando una acción de gran impacto, él mismo la planificó, él mismo se ofreció para desarrollarla en plenos usos de sus facultades físicas y mentales", apuntó.

La inmolación "hace parte de la conciencia y del papel que debe cumplir la lucha armada revolucionaria en la liberación de los pueblos", añadió.

El ELN cuenta con unos 2,300 combatientes. Archivo/END

Muerto en el atentado, José Aldemar Rojas Rodríguez, de 56 años, era miembro desde hace más de 25 años del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Conocido en las filas del grupo guevarista como "Mocho Kiko", por haber perdido la mano derecha en una detonación, se desempeñaba como jefe de inteligencia dentro del frente Domingo Laín que opera en el departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela.

El hombre entró la mañana del 17 de enero en una camioneta a las instalaciones de la escuela de cadetes y unos minutos después el vehículo explotó con él adentro. Veintidós personas murieron, la mayoría estudiantes, además del agresor.

"Hay varios compañeros que lo están pensando, que están planificando porque esa modalidad operativa ha sido impactante y ha sido inspiración para muchos compañeros y compañeras", señaló el comandante guevarista.

Estrategia "peligrosa"

Aunque advirtió que habría que confirmar la veracidad de lo dicho por Uriel, el experto en la conflagración Carlos Alfonso Velásquez aseguró que la inmolación se podría convertir en una "peligrosa" herramienta de guerra.

"Si esa práctica se va proliferando más, sería una estrategia de guerra bastante peligrosa e impredecible, aunque políticamente (el ELN) sería más sepultado", dijo a la AFP este profesor de la Universidad de La Sabana.

Velásquez sostuvo que las declaraciones del comandante rebelde también podrían ser parte de "una acción psicológica" para forzar al gobierno a negociar una salida política a los enfrentamientos.

Iván Duque, presidente de Colombia. AFP/END

El atentado marcó el fin de los moribundos diálogos de paz adelantados en Quito y luego en La Habana por el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos (2010-2018).

El mandatario Iván Duque, quien asumió hace un año con la promesa de endurecer las condiciones para platicar, sepultó las negociaciones y ha pedido a Cuba capturar y extraditar a los delegados rebeldes, que aún están en la isla caribeña.

Reconocido como la última guerrilla de Colombia tras el desarme de las FARC en 2017, el ELN cuenta con unos 2,300 combatientes y una extensa red de apoyo. Se alzaron en armas en 1964 inspirados en la revolución cubana y la teología de la liberación, una corriente de la Iglesia católica a favor de los pobres.