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"Aprobada la moción con el 99%" de los votos. Los gritos de júbilo de los jóvenes llenan la sala en la que activistas ecologistas de Europa, inspirados por Greta Thunberg, debatieron sobre el futuro de su movimiento.

Es jueves por la noche, y los jóvenes de los "Viernes por el futuro" llevan cuatro días discutiendo sobre qué objetivos quieren alcanzar en un campus de la Universidad de Lausana. Al día siguiente, deben presentar las reivindicaciones comunes y esperar que se aprueben en pleno, en una "cumbre" en la que participó la adolescente sueca, paladín contra el cambio climático.

El más joven de los 450 participantes tiene 11 años, aunque la media de edad está entre los 18 y 20 años. Han venido desde Irlanda, Escandinavia, Italia, Chipre, Rusia o Líbano, entre otros países.

Tras días de encendido debate, acordaron tres reivindicaciones comunes: "asegurar la justicia climática y la igualdad", "mantener la subida mundial de las temperaturas por debajo del 1,5ºC, en relación a los niveles preindustriales" y "prestar atención a la mejor ciencia disponible en la actualidad".

"Mucha libertad"

Greta, de 16 años, llegó desde Montpellier, en el sur de Francia. Se unió al movimiento en marzo, cuando cientos de miles de escolares tomaron las calles para reclamar "justicia climática". Es alta y castaña, y afirma haber venido para trabajar en "una estrategia global, reivindicaciones comunes".

"Hace meses que hay huelgas y eso no tiene que apagarse", afirma a la AFP, agregando que también viajó a Lausana por sus ganas de "conocer por fin a la gente" tras meses de conversaciones por internet.

Rodeada por una decena de franceses, cena frente al lago Leman, en un prado donde pacen unas ovejas.

La Universidad puso a disposición de los estudiantes unos locales, la ciudad, alojamientos gratuitos, y las comidas se ofrecen a partir de restos de los supermercados.

"Tuvimos mucha libertad" para elegir los temas debatidos, explica Greta. El pleno desembocó en una base común, obligando a los participantes a tener en cuenta los distintos puntos de vista y las culturas.

"Esto nos hizo crecer", considera Kelmy Martinez, de 21 años, uno de los organizadores.

La "cumbre" concluyó este viernes con una manifestación en Lausana, tras varios días de talleres diversos sobre temas como la "ansiedad climática", los "pueblos indígenas" o "capitalismo/anticapitalismo".

El más joven de los 450 participantes tiene 11 años, aunque la media de edad está entre los 18 y 20 años. AFP/END

¿Estúpido?

Algunos secundaron los "Viernes por el futuro" inspirados por la huelga escolar por el clima que lanzó Greta Thunberg.

"Una generación se identificó con ella [...] pero no es una líder", comenta Valentine, de 17 años, oriunda de Chambéry, en el este de Francia.

Los participantes en el encuentro recalcan la naturaleza horizontal y descentralizada de su movimiento, sin portavoces ni jefes de filas.

Entre ellos desentona Christopher, un irlandés de unos 50 años que ha acudido junto a su hija, Saoirse, de 14, en un largo periplo en ferry y tren.

"Ella hacía huelga todos los viernes", cuenta el investigador. "Yo no la animo, pero la apoyo".

"Es difícil argumentar desde el punto de vista de un adulto que lo que están haciendo es estúpido, porque no lo es", habida cuenta de los datos científicos, añade, recordando a su hija que "si se quieren cambiar las cosas, hay que estudiar".