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Unas cincuenta oenegés internacionales denunciaron el viernes la destrucción por parte de las autoridades libanesas de centenares de viviendas de refugiados sirios, un proceso que calificaron de "traumatizante".

El jueves las fuerzas armadas libanesas destruyeron parcialmente 350 viviendas improvisadas instaladas en cuatro campamentos de la región de Akkar, en el norte de Líbano, indicó en un comunicado el Foro de ONG Internacionales en Líbano, del que forman parte Oxfam, el Consejo Noruego para los Refugiados y Mercy Corps.

Al menos otras cinco acciones similares tuvieron lugar el viernes en la misma región, según la misma fuente.

Las autoridades libanesas, que temen la instalación permanente en el país de los refugiados, consideran como ilegales las construcciones más o menos permanentes y solo autorizan las construcciones de madera, con lonas o de plástico.

Las autoridades libanesas, que temen la instalación permanente en el país de los refugiados, consideran como ilegales las construcciones. Imagen Referencial

Recientemente ordenaron que fueran destruidas por los propios refugiados o por el ejército.

Según las oenegés, 47 personas, entre ellas un menor, fueron detenidas el jueves porque no tenía "permiso de residencia legal".

"Es excesivo detener a los refugiados sobre esta base", indicaron en el comunicado.

Las oenegés piden a las autoridades "cesar las demoliciones y trabajar con la comunidad, incluidos los refugiados, los propietarios [de viviendas] y los ayuntamientos para encontrar una solución".

"Es excesivo detener a los refugiados sobre esta base", indicaron en el comunicado.Imagen Referencial. Archivo / END

Estas destrucciones llegan un poco más de un mes después de la fecha de vencimiento del plazo dado a los refugiados en la región libanesa de Aarsal (noreste), fronteriza con Siria, para destruir sus viviendas.

En total cerca de 35.000 refugiados sirios en Líbano podrían verse afectados por las demoliciones, incluidos los 15.000 de Aarsal, según la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur).

Con una población de cuatro millones de habitantes, Líbano acoge entre 1,5 millones y dos millones de sirios, un millón de ellos inscritos como refugiados por la ONU.

Más de la mitad de sirios registrados en Líbano y que huyeron de su país por la guerra viven en "pobreza extrema", según la ONU, en campos improvisados en el valle de Bekaa (centro) o en edificios abandonados.

La guerra en Siria que empezó en 2011 ha dejado más de 370.000 muertos y llevó a millones de personas a huir del país.