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  • AFP

La guerra de Yemen opone en particular a dos bandos: los rebeldes chiitas hutíes, apoyados por Irán, y un grupo muy heterogéneo de anti-insurgentes, respaldado por una coalición árabo-sunita liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que presenta cada vez más divisiones internas.

Los rebeldes hutíes controlan vastas regiones del norte y el oeste de Yemen, así como la capital, Saná. El gobierno yemení se encuentra instalado en el sur, donde ha declarado la segunda ciudad del país, Adén, su capital provisional.

No obstante, el bando anti-hutí está plagado de profundas divisiones, como evidencian los combates vividos en los últimos días en Adén entre separatistas que abogan por la independencia del sur del país y unidades gubernamentales leales al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi.

Los hutíes

Pertenecen a la minoría zaidita que representa un tercio de la población y están implantados en el norte de Yemen. Son musulmanes chiitas, considerados herejes por los sunitas.

Se consideran marginados desde la insurrección de 2011 contra el expresidente Ali Abdala Saleh, los hutíes -combatientes aguerridos- lanzaron una ofensiva desde su bastión en Saada (norte) y entraron en Saná en septiembre de 2014 con la complicidad de unidades que permanecieron fieles a Saleh.

Tomaron totalmente el control de la capital en enero de 2015 y avanzaron en todo el país, incluido el sur, donde se hicieron con Adén en marzo de 2015, empujando al presidente a exiliarse en Arabia Saudita.

El bando anti-rebeldes

- El gobierno y el presidente de Yemen

El presidente Hadi sigue refugiado en Arabia Saudita, pero algunos de sus ministros residen en Adén.

El gobierno es sostenido, tanto a nivel político como financiero, por Riad. Sus unidades militares no tienen apenas peso comparadas con las de otros grupos, algunos formados y equipados por Emiratos Árabes Unidos.

- Arabia Saudita y Emiratos Árabes

Estos países son los dos pilares de la coalición militar que interviene desde marzo de 2015 para detener el avance de los hutíes. Su acción permitió al campo antirrebelde recuperar cinco provincias del sur, entre ellas, Adén.

Riad y Abu Dhabi han entregado a grupos muy diversos equipos ultramodernos y han desplegado sus propias fuerzas especiales en Yemen.

Oficialmente, los saudíes lideran la coalición, pero los emiratíes están muy activos, especialmente en el sur, donde han formado a una fuerza, "Cordón de Seguridad", ligado al Consejo de Transición del Sur (CTS), potente movimiento separatista.

- Los separatistas del sur

El movimiento sudista, que aboga por la secesión de los territorios que formaban Yemen del Sur, país independiente hasta 1990, forma parte del grupo antirrebelde.

En enero de 2018, comenzaron a enfrentarse con las unidades progubernamentales a las que acusan de "corrupción" y "coquetear" con el partido islamista Al Islah.

Los Emiratos son hostiles al presidente Hadi y a los islamistas de Al Islah, con quienes Riad no tiene problemas.

Los separatistas se han reagrupado en el seno del CTS, cuyo presidente se encuentra en buenos términos con Emiratos.

El bando del expresidente Saleh

Alí Abdalá Saleh, que se mantuvo en el poder durante 33 años, se alió con los hutíes entre 2014 y 2017.

Sin embargo, en diciembre de ese año se produjeron enfrentamientos entre sus partidarios y los rebeldes chiitas, que acusaban al expresidente de acercarse a Arabia Saudita, y lo mataron.

No obsbtante, su partido, el Congreso Popular General (CPF), sigue siendo una fuerza importante.

Los yihadistas

- Al Qaida en la Península Arábiga (Aqpa)

Nacida de la fusión en 2009 de las filiales saudí y yemení de la red yihadista sunita, Aqpa se ha beneficiado del debilitamiento del poder central para reforzar su poder en el sur y sureste del país. Actúa tanto contra los hutíes como contra las fuerzas progubernamentales.

- El grupo Estado Islámico (EI) ejecutó sus primeros atentados en marzo de 2015 contra mezquitas chiitas en Saná. Rival del Aqpa, enseguida extendió sus operaciones hacia el sur, esta vez contra las fuerzas de seguridad.