• Lisboa, Portugal |
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  • AFP

El Gobierno portugués ordenó este lunes a los transportistas que vuelvan al trabajo, en el primer día de una huelga indefinida que amenaza el abastecimiento de carburante en plena época vacacional.

"No había otra solución", declaró en una rueda de prensa el secretario de Estado Tiago Antunes, portavoz del Gobierno, socialista, al término de un Consejo de ministros extraordinario.

Tras constatar que los servicios mínimos se respetaron por la mañana, el primer ministro, Antonio Costa, declaró que la situación había evolucionado negativamente, abriendo la vía a movilizar a los transportistas.

Parte de los 500 policías y gendarmes que fueron formados para conducir camiones cisterna tuvieron que ser movilizados para sustituir a los huelguistas. Una de las disposiciones de la movilización permitirá recurrir también a los militares, precisó el Gobierno.

La medida se pondrá en marcha "en las regiones y sectores en los que no se respetaron los servicios mínimos", precisó el lunes por la noche, citando a los aeropuertos y la región del Algarve (sur), donde veranean muchos turistas portugueses y extranjeros.

En el aeropuerto de Lisboa, el "ritmo de abastecimiento es insuficiente", declaró un portavoz de la gestora de aeropuertos portugueses, ANA, precisando que se habían implementado medidas de racionamiento en el repostaje de los aviones.

Conductores de camiones cisterna durante el primer día de huelga. AFP/END

El lunes por la mañana, salieron convoyes de camiones cisterna de los principales depósitos de carburante del país, escoltados por la policía.

Los sindicados en huelga, que reclaman subidas salariales, acusaron a las empresas de transporte de presionar a los conductores para convencerlos de renunciar a la protesta y trabajar más allá de los servicios mínimos impuestos por el gobierno.

Anticipándose a los problemas de abastecimiento, numerosos automovilistas llenaron el tanque antes del inicio de una huelga que ha provocado que el precio del carburante doble su precio en los últimos días, según el gobierno portugués.

Los conductores de tanques de combustible en huelga firman la bandera de su sindicato. AFP/END

El lunes por la tarde, cerca del 18% de las 3.000 estaciones de servicio del país estaban sin carburante, y a otras les faltaba al menos un tipo de combustible, según un portal de internet con informaciones aportadas por los usuarios.

El Ejecutivo socialista tomó medidas para limitar el impacto de la protesta, como declarar la "situación de crisis energética" hasta el 21 de agosto, lo que permitirá racionar la venta desde este lunes.

También estableció un dispositivo de servicios mínimos que garantice un abastecimiento del 50%, el 100% en las 400 estaciones con más afluencia, al igual que en servicios de urgencia, aeropuertos y fuerzas del orden.