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No poder embarcar es siempre molesto, pero en el aeropuerto de Hong Kong muchos viajeros atascados por la anulación de su vuelo por una protesta expresan este martes su solidaridad con manifestantes que han ganado simpatías en la opinión pública.

"Es decepcionante porque esperábamos haber volado hoy. Pero no se puede hacer nada. Es su derecho a manifestarse. Es su territorio, nosotros sólo estamos de paso", dice Nathan, un filipino de 31 años, que pasó cuatro días en la excolonia británica.

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Octavo aeropuerto internacional más frecuentado del mundo, con 74 millones de viajeros en 2018, la terminal aérea de Hong Kong tomó una decisión sin precedentes el lunes de anular todos los vuelos por una manifestación de unos 5,000 personas y porque algunos de ellos invadieron las salas de embarque.

Los vuelos se reanudaron progresivamente en la mañana del martes, pero en la tarde el aeropuerto de Hong Kong suspendió de nuevo todos los vuelos de salida.

La excolonia británica atraviesa su más grave crisis política desde su retrocesión a China en 1997. Surgido a inicios de junio por el rechazo de un proyecto de ley hongkonés que iba a autorizar las extradiciones hacia Pekín.

El movimiento amplió sus reivindicaciones para denunciar la reducción de las libertades y las injerencias de China en los asuntos internos.

Un gobierno "nulo"

Los manifestantes comenzaron el viernes una sentada en las salas de llegada del aeropuerto, para sensibilizar a los viajeros sobre su movimiento.

Tan pronto como pasaban las aduanas, los visitantes eran sorprendidos por una multitud de manifestantes vestidos de negro, que sonreían, cantaban, les entregaban volantes y les hacían una especie de guardia de honor.

Esta acción no afectó el tráfico aéreo hasta la tarde del lunes cuando fueron anulados. La mayoría de los viajeros afectados se mostraban, sin embargo, comprensivos.

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"Esto me ha impactado, pero sé por qué lo hacen y los apoyo", expresó Mag Mak, una publicista de 27 años cuyo vuelo salió de Dubái con cinco horas de retraso.

"Creo que el gobierno es nulo y no tiene respuesta que dar a los manifestantes", agregó.

"Los más adorables del mundo"

"Esos manifestantes son las personas más adorables del mundo", sonrió Pete Knox, de 65 años, quien realiza una vuelta al mundo de diez meses con su bicicleta.

Se supone que debe viajar a Ho Chi Minh pero no está seguro de que su avión despegará. "Comprendo el fondo de su movilización que se refiere a la libertad y la democracia, dos cosas importantísimas", dijo.

Tibor, un agente inmobiliario que vive desde hace tiempo en Hong Kong y a quien le anularon su vuelo la víspera, dice comprender totalmente ese movimiento "porque es molesto vivir en una sociedad cuyo gobierno no dialoga con su pueblo".

En las últimas manifestaciones ha habido a menudo enfrentamientos entre radicales y policía, pero la movilización se había caracterizado por marchas enormes y pacíficas, como una que alcanzó en junio los dos millones de personas según los organizadores.

Algunas contramarchas se han realizado también en apoyo a la policía y el gobierno, y en algunos barrios se produjeron raramente algunos choques entre manifestantes y residentes que apoyan a Pekín.

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Algunos viajeros expresaron su molestia por los retrasos.

"No tengo nada contra los manifestantes, pero tengo cinco horas de retraso", se queja Wing Au-yeung, de 50 años, en escala en Hong Kong para recoger a su madre antes de partir a Corea del Sur en familia. "Ellos hacen lo que quieren pero no deberían incomodar a la gente", añadió.