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Mientras Nicolás Maduro ofrece a la oposición adelantar elecciones legislativas, representantes de Juan Guaidó sostenían este lunes una reunión con la Administación para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, marcando así una serie de movidas claves en una Venezuela envuelta en su peor crisis.

Los representantes de Guaidó que sostuvieron este lunes un encuentro secreto con la DEA son el embajador de Caracas en Estados Unidos, Carlos Vecchio, y el Comisionado Especial de Seguridad e Inteligencia, Iván Simonovis.

No quedó inmediatamente claro el propósito de la reunión ni los temas tratados. La administración de Donald Trump ha incrementado las presiones sobre el gobierno en disputa de Nicolás Maduro a fin de que deje el cargo.

Funcionarios leales a Maduro, como Tareck El Aissami, y su presunto colaborador, el empresario Samark López, son parte de la lista negra de los más buscados por ICE en territorio norteamericano por narcotráfico.

El pasado 8 de agosto, Venezuela fue incluida también por Estados Unidos en la lista de 22 países que son importantes lugares de tránsito o grandes productores de droga.

Nicolás Maduro sufre diversos tipos de protestas en su contra. Archivo/EFE/END

Diosdado Cabello, el segundo político del gobierno en disputa con más poder después de Maduro, fue sancionado en mayo del 2018 por el Tesoro de EE.UU., que lo acusa de lavado de dinero, contrabando de minerales y narcotráfico, especialmente por organizar los envíos de droga que se trasladan desde Venezuela a través de la República Dominicana y luego a Europa.

Simonovis, uno de los expresos políticos más emblemáticos de Venezuela que pasó 15 años preso, fue designado en julio pasado como Comisionado Especial de Seguridad e Inteligencia de la Embajada de Venezuela en EE.UU. Su misión es abordar la relación en esta materia con la administración del presidente Donald Trump, en especial con ICE, el FBI y la DEA entre otras agencias de seguridad.

La oferta de Maduro

La posibilidad de adelantar las elecciones legislativas en Venezuela es la nueva carta del chavismo para intentar debilitar y presionar a la oposición en la mesa de diálogo, ante el fracaso por quitarse de encima las sanciones de Estados Unidos.

Diosdado Cabello, jefe de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), designó esta semana una comisión que evaluará convocar esos comicios para comienzos de 2020, un año antes de que termine el período del actual Parlamento.

La maniobra llega luego de que Washington impusiera el 5 de agosto severas sanciones al gobierno socialista de Nicolás Maduro, quien congeló las conversaciones en las que media Noruega, culpando a sus adversarios de auspiciar la presión.

La oposición -liderada por Juan Guaidó, presidente del Parlamento y reconocido como gobernante encargado por medio centenar de países- exige que se convoquen elecciones presidenciales, a lo que Maduro se niega públicamente.

"Maduro se levanta de la mesa porque tenía la ilusión de que a través de la oposición podía buscar un alivio a las sanciones", señaló a la AFP el politólogo Luis Salamanca.

"Pero no lo logró, más bien le dieron unas sanciones redobladas" y "anularlas no depende de la oposición sino de quien las emite", añadió.

Estados Unidos bloqueó los activos de Venezuela en ese país y amenazó con sancionar a empresas que negocien con el gobierno, al que tacha de "dictadura" y venía asfixiando con un embargo petrolero desde abril.

El chavismo aprovecha así el posible llamado a parlamentarias para aumentar su capacidad de negociación.

Cualquier convocatoria electoral resulta controversial para una oposición que considera ilegítimo a Maduro y al entramado institucional que lo sostiene.

"Tienes algo más que te protege en esa negociación", comentó a la AFP Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

Diosdado Cabello, reconocido como el número en el chavismo. Archivo/EFE/END

Cabello, número dos del chavismo y sancionado por Estados Unidos, busca al mismo tiempo un lugar en la mesa de diálogo de Barbados, donde no se siente representado, según Seijas.

"Cuando no estás en una negociación puedes ser objeto de negociación, te pueden negociar", agrega. Cabello plantea un diálogo directo con Washington, que lo señala de narcotráfico, acusación que él niega.

¿Votar o abstenerse?

El Parlamento actual fue electo en 2015 y su mandato se extiende hasta el 5 de enero de 2021.

En la práctica, está atado de manos: la justicia lo declaró en desacato y la ANC ha asumido muchas de sus competencias, además de ordenar el procesamiento penal de una veintena de diputados por delitos como traición a la patria.

Sin embargo, "esta Asamblea que se consideraba muerta, de repente resucitó como un contrapoder que le disputa a Maduro el poder legítimo de Venezuela" con Guaidó a la cabeza, indicó Salamanca.

Entonces, ¿qué hacer si llega 2020 y hay un llamado a elecciones sin las garantías que reclaman los adversarios del oficialismo, en el poder desde 1999?

La oposición quedaría en una encrucijada entre votar en condiciones adversas con Guaidó al frente, o abandonar el único poder que controla.

Nicolás Maduro junto a militares. Archivo/END/EFE

La oposición desconoce a la autoridad electoral, a la que acusa de estar alineada con el gobierno y de amañar los procesos.

De hecho, la "presidencia interina" de Guaidó se basa en la ilegitimidad del proceso que dio a Maduro un segundo mandato, en mayo de 2018, cuando el grueso de la oposición decidió abstenerse, pero un sector participó. Entonces, la coalición partidista se resquebrajó.

"Es una soga que se puso la propia oposición en el cuello porque el argumento durante este año es que si no hay cese de usurpación aquí no puede ocurrir nada más", dijo Seijas, en referencia a las piedras fundacionales del discurso de Guaidó: cese de la usurpación, como define a la salida de Maduro; gobierno de transición, con él al frente; y elecciones libres.

"Sería muy cuesta arriba explicarle a la gente que ahora sí se va a participar en una elección sin que haya habido ese cese de la usurpación", añadió.

Para Salamanca, si Guaidó decide participar aprovechando su popularidad y liderazgo, que ha logrado aglutinar a los principales partidos, "la oposición ganaría".

Pero si el dirigente no lo hace y se impone nuevamente la estrategia de abstención, "la fractura (opositora) puede ser mayor", advierte.