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El número de víctimas mortales de la violencia postelectoral en Kenia alcanzó las 341 tras los actos violentos nocturnos, que dejaron 35 muertos más en las localidades del oeste del país, según dijeron ayer miércoles fuentes oficiales.

“Cuatro cuerpos fueron traídos por la noche, y cuatro más al amanecer. Los cuerpos tenían heridas de bala”, dijo un empleado de una morgue en la localidad de Kisumu (oeste), un baluarte de la oposición donde ha habido serias revueltas.

Dos policías murieron en Kericho (oeste), donde un grupo de jóvenes armados con arcos y con gelchas los atacaron, dijo un policía a la AFP.

Doce cuerpos más fueron llevados por la noche a la morgue del hospital de Eldoret, elevando a 84 el número total de muertos en la morgue desde el día de las elecciones, según una fuente hospitalaria.

Seis personas murieron en la volátil provincia de Rift Valley, mientras que otras siete fallecían en disturbios en el distrito de Huruma, en Nairobi, según la Policía.

Con estas muertes, un balance establecido por la AFP sobre la base de fuentes policiales, hospitalarias y de la morgue de Kisumu, el número de víctimas se eleva a al menos 341 desde el 27 de diciembre.

Un documento de seguridad del gobierno keniano cifra los muertos en 184, al tiempo que habla de cientos de detenciones.