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La Unión Europea (UE) consideró este martes insuficiente la propuesta del primer ministro británico, Boris Johnson, para impedir la reimposición de una frontera firme en la isla de Irlanda tras el Brexit, pidiéndole que sea más realista a dos meses de divorcio.

El nuevo primer ministro británico envió el lunes por primera vez una carta pública a la UE, en la que detalla sus argumentos contra el dispositivo del "backstop", esa red de seguridad que integra el acuerdo de retirada y que fuera rechazado por el Parlamento británico, que no ha dejado de denostarlo.

Este dispositivo prevé que, a falta de una mejor solución tras un periodo de transición, para evitar la restauración de una frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, el Reino Unido íntegro permanecería en un "territorio aduanero único" con la UE.

Este "backstop" fue concebido para preservar los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a tres décadas de violencia en la isla de Irlanda, y la integridad del mercado único europeo.

Esta misiva fue dirigida al presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, días antes de la cumbre del G7 Biarritz (suroeste de Francia), el próximo fin de semana, donde ambos políticos se verán las caras. Johnson además se entrevistará con la canciller alemana Angela Merkel, el miércoles en Berlín, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, el jueves en París.

"El 'backstop' es un seguro para evitar una frontera firme en la isla de Irlanda, siempre y cuando no se encuentre otra solución alternativa", tuiteó Tusk.

Donald Tusk, presidente del Consejo europeo. AFP/END

"Aquellos que están contra el 'backstop' y que no proponen alternativas realistas, de hecho se encuentran a favor de restablecer una frontera. Incluso si no lo admiten", señaló, sin mencionar de manera explícita a Johnson.

La Comisión europea también rechazó la propuesta del primer ministro británico, que menciona sin dar detalles "arreglos alternativos", en lugar del "backstop".

En su carta, el sucesor de Theresa May estima que este dispositivo es "antidemocrático y atenta contra la soberanía del Estado británico". Además, esto le impediría realizar una política comercial independiente de las reglas de la UE, destaca; en tanto el presidente estadounidense Donald Trump lo deslumbra con la promesa de un acuerdo "fantástico" con su país tras el Brexit.