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Estados Unidos se siente "listo" para cerrar las negociaciones con los talibanes que se retomarán en los próximos días con vistas a alcanzar un acuerdo que permita al presidente Donald Trump retirar las tropas de Afganistán después de 18 años de conflicto.

"De vuelta a la carretera de nuevo. Primera etapa en Doha, donde intentaremos concluir los asuntos pendientes. Estamos listos. Veamos si los talibanes también", escribió en un tuit el delegado de Estados Unidos para las conversaciones de paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad.

Las dos partes, que comenzaron hace un año este diálogo directo e inédito, ya mostraron su optimismo por el "progreso excelente" después de la última ronda de negociaciones celebrada hace diez días en Doha, la capital de Catar.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. EFE/END

La administración Trump no oculta que espera que este nuevo cara a cara sea el último y conduzca a un acuerdo histórico entre ambas partes. "Las discusiones van bien", dijo el martes el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

Aunque los supuestos avances en las posturas se vienen anunciando desde principios de agosto, desde entonces la violencia recuerda lo difícil que será poner fin a la guerra más antigua en la que participa Estados Unidos, desatada por la invasión de Afganistán a raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001 para desalojar a los talibanes, acusados de proteger al grupo yihadista Al Qaida.

El sábado, sin ir más lejos, un atacante suicida del grupo Estado Islámico hizo explotar un artefacto en una boda, ataque en el que murieron 63 personas.

"Reducir la violencia"

Después del encuentro en la capital de Catar, el emisario estadounidense tiene previsto viajar a Kabul para reunirse con el gobierno afgano para "promover" los preparativos de las negociaciones entre los afganos, según el Departamento de Estado.

Los grandes ejes sobre los que girará el acuerdo ya se conocen.

En primer lugar, el texto debería prever una retirada militar estadounidense más o menos completa, para cumplir el compromiso de Trump, que durante mucho tiempo prometió poner fin a las "guerras interminables", consideradas costosas por el mandatario.

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos. AFP/END

"Hemos estado allí durante 18 años, es ridículo", insistió Trump el martes.

La retirada total o parcial de los 14.000 efectivos estadounidenses desplegados en Afganistán es la principal petición de los talibanes, que a cambio se comprometerían a prohibir a las organizaciones "terroristas" operar en territorios que controlan.

Los insurgentes también acordarían, por primera vez, iniciar negociaciones de paz con el gobierno de Kabul, que podrían comenzar muy rápidamente en Oslo.

El texto también debería incluir una tregua entre talibanes y estadounidenses, o al menos una "reducción de la violencia", pero no un alto el fuego general, que dependerá del progreso de las conversaciones posteriores de Oslo.

Pero la forma, la amplitud y el calendario de la retirada estadounidense, aún desconocidos, generan muchos temores en parte de la clase política y observadores de Washington, ya que temen que Trump se apresure a salir de Afganistán antes de las elecciones de 2020 en Estados Unidos, en las que buscará un segundo mandato, a riesgo de agravar la guerra civil y reavivar la amenaza terrorista.

Presionado para mantener una fuerza en Afganistán contra la amenaza del Estado Islámico y Al Qaida, Trump dijo el martes que Estados Unidos "siempre estaría en el lugar".

La administración Trump no oculta que espera que este nuevo cara a cara sea el último y conduzca a un acuerdo histórico entre ambas partes. AFP/END

"Estamos trayendo algunas de nuestras tropas a casa, pero necesitamos mantener una presencia", agregó, pero no dijo si serían fuerzas de combate o unidades de inteligencia.

"Nuestro deseo es crear las condiciones en el terreno para hacer lo que el presidente Trump prometió, es decir, reducir una operación "que le cuesta al contribuyente entre 30.000 y 35.000 millones", dijo Pompeo en la cadena CNBC.

"Si logramos reducir la violencia, vamos a crear un espacio en el que podamos retirar no sólo el apoyo estadounidense sino también las fuerzas de la OTAN que están ahí", agregó.