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El presidente Sebastián Piñera ofreció este jueves la ayuda de Chile a Brasil para combatir los voraces incendios forestales que afectan la Amazonía y que también han causado estragos en Bolivia despertando la preocupación mundial.

"Le he ofrecido al presidente [brasileño] Jair Bolsonaro la colaboración de Chile para ayudar a ese país hermano y amigo a combatir con mayor eficacia y con mayor fuerza los graves incendios forestales que afectan a la Amazonía", anunció Piñera en rueda de prensa.

El mandatario chileno se comunicó telefónicamente con Bolsonaro para expresarle su solidaridad por esta catástrofe en esa región donde se han registrado 75.336 focos de incendio en Brasil entre enero y agosto de este año, un 83% más que en el mismo periodo de 2018.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. AFP/END

"También espero poder conversar con el presidente de Bolivia, Evo Morales, para hacer la misma oferta y propuesta de ayuda", agregó Piñera, luego que más de 744.000 hectáreas de bosques, pastizales y cultivos fueran arrasadas por el fuego en la región de la Chiquitanía, una zona selvática del este boliviano.

El presidente Jair Bolsonaro insinuó que las ONG podrían haber provocado los incendios que afectan a la Amazonía y otras regiones de Brasil para "llamar la atención" contra su gobierno por haberles suspendido recursos.

"Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos 'oenegeros' para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando", afirmó Bolsonaro a periodistas a la salida de su residencia oficial en Brasilia.

Evo Morales, presidente de Bolivia. AFP/END

En el centro y sur de Chile, los incendios forestales son recurrentes durante la época estival, y se espera una difícil temporada de siniestros, debido a la peor sequía en 60 años que afecta a gran parte del país y el incremento de la alta temperatura por efecto del calentamiento global.

Entre enero y febrero de 2017, Chile vivió uno de los peores incendios de su historia, que dejó 11 fallecidos y casi 500.000 hectáreas de vegetación destruidas en el centro y el sur del país.