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El pescador británico Lenny Walters tiene un mensaje para el primer ministro Boris Johnson, quien este sábado cumple un mes en el poder: si no respeta su promesa de llevar a cabo el Brexit el 31 de octubre "habrá disturbios".

"La gente se está poniendo desagradable", afirma este galés de 67 años mientras con un gran cuchillo corta filetes de rape en la pequeña ciudad portuaria de Milford Haven, en el sureste del país.

Johnson prometió que Reino Unido abandonará la Unión Europea el 31 de octubre "cueste lo que cueste", con o sin un acuerdo de divorcio con Bruselas.

La pertenencia a la UE benefició a las pequeñas comunidades como la de Milford Haven, que recibió una lluvia de subvenciones e inversiones, aunque sus pescadores se vieron perjudicados por la imposición de estrictas cuotas pesqueras.

Pero la mayoría de los barcos que faenan en el mar de Irlanda no son británicos y nada más llegar al puerto su pesca es cargada en camiones destinados a los restaurantes de París o Madrid, dejando a sus habitantes perplejos e iracundos.

Muchos ponen en Johnson su última esperanza de que el país se deshaga finalmente de las reglas de la UE y de los pescadores extranjeros. Incluso si no confían totalmente en él.

"¿Confío en Boris? ¡No es seguro!", dice a la AFP el pescadero Mark Davis, de 58 años. "Voté por él porque no hay alternativa", agrega.

El "efecto Boris"

Johnson necesita el apoyo de lugares como Milford Haven para la batalla que se anuncia con el parlamento británico, mayoritariamente opuesto a un Brexit sin acuerdo, y con los 27 dirigentes de la UE, hostiles a renegociar el Tratado de Retirada como él exige a pocas semanas de la fecha de salida, aprobada por 52% de los británicos en un referéndum hace más de tres años.

La región de Milford Haven votó en un 57% a favor del Brexit y aquí el excéntrico estilo de Johnson cae más o menos bien.

"Es un poco raro, pero en el buen sentido", dice John MacNamara, pescador de mariscos de 36 años, mientras saca de su barco una jaula destinada a atrapar cangrejos y langostas. "Es más relajado" que su predecesoras Theresa May, afirma.

"Aún está por verse si es falso o real. Por lo que he visto, yo confío en él". "Pero no conoces el sabor del pastel hasta que lo comes", matiza.

Varios sondeos revelaron la existencia de un "efecto Boris" que en algunos casos disparó hasta el 10% las intenciones de voto a su Partido Conservador en caso de elecciones anticipadas, una perspectiva que el interesado no descarta para salir de un bloqueo parlamentario.

"Ya basta"

Pero los pescadores de Milford Haven que siguen vendiendo en lo que antaño fue un gran mercado de pescado -hoy reducido a un hangar que domina la bahía desierta de la ciudad- debaten sobre las verdaderas intenciones del nuevo primer ministro.

Phillip Rees lanza algunos pescados en una caja en la parte trasera de una camioneta y explica por qué hay que concederle el beneficio de la duda: "la gente que lo apoya son los que creen realmente en el Brexit".

"¡Necesitamos a alguien con la cintura y el valor de levantarse y decir que ya basta!", agrega Davis.

Los pescadores de Milford Haven coinciden en que, según ellos, los políticos intentaron robarles el Brexit, en un parlamento hostil a la salida de la UE y con diputados que aludieron a la posibilidad de un segundo referéndum.

"Es inútil decir dónde está el conflicto: entre los políticos y la gente", dice Rees. "Esos estafadores intentan pasar por encima de él y de quienes le eligieron", dice Walters.

Pero Rees y Davis temen que Johnson tome como pretexto estas oposiciones para pedir un tercer aplazamiento del Brexit, inicialmente previsto para el pasado 29 de marzo. "¿Lo hará responsabilizando a Bruselas? Buena pregunta", subraya Rees.

Pero Walters no lo cree: "Por las buenas o por las malas, para el 31 de octubre estamos fuera".