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El barco humanitario "Mare Jonio" pidió este viernes un permiso de desembarco urgente de migrantes que rescató, por razones sanitarias, mientras que las autoridades italianas le prohiben atracar.

El buque, fletado por el colectivo de izquierda italiano Mediterranea, hizo este llamado en un período de incertidumbre en Italia, cuando el primer ministro Giuseppe Conte debe formar un nuevo gobierno y los ministros salientes tramitan sólo asuntos de rutina.

La ONG Mediterranea Saving Humans anunció que envió "una nueva demanda urgente" motivada por "riesgos sanitarios".

Un total de 64 personas vulnerables, en su mayoría mujeres y niños, fue autorizado a desembarcar la tarde del jueves en Lampedusa (Italia) pero quedan 34 migrantes en el "Mare Jonio".

Activistas de la ONG a bordo informaron en particular de una "falta de agua para la higiene cotidiana", y señaló que ese problema "no puede ser resuelto simplemente con el envío de botellas de agua".

Citaron "los desechos que se acumulan, entre ellos ropa contaminada con diésel y excrementos", que podrían "tener consecuencias para la salud de las personas rescatadas y de la tripulación".

Según el capitán del barco, el decreto de rechazo de barcos con inmigrantes, promovido por el ministro del Interior saliente, Matteo Salvini, ha hecho que, en el desembarco del jueves, "las mujeres embarazadas y niños saltaran desde el 'Mare Jonio' hacia las lanchas de los guardacostas, en medio de olas de 2 metros de altura y sin chalecos salvavidas".

Salvini justificaba su posición acusando a los otros países europeos de no asumir responsabilidad en la gestión de los migrantes. Archivo/END

Salvini permanece en el puesto hasta que el nuevo gobierno preste juramento, la semana próxima. El nuevo ejecutivo, que se inclina más hacia la izquierda por la alianza entre el antisistema Movimiento 5 Estrellas y el Partido Demócrata (centro izquierda) podría cambiar la política migratoria.

Salvini justificaba su posición acusando a los otros países europeos de no asumir responsabilidad en la gestión de los migrantes, pero sus críticos le reprochan hacer sufrir a personas que huyen de la guerra y la pobreza.