• Sao Paulo, Brasil |
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  • AFP

Para 76% de los brasileños es "legítimo" el interés internacional por la preservación de la Amazonía, pero un 75% considera que la administración de su selva tropical corresponde a Brasil, según una encuesta divulgada este domingo.

Datafolha, una de las más reconocidas encuestadoras del país, realizó el sondeo entre el 29 y 30 de agosto, una semana después de que un aumento de incendios en la Amazonía fuese foco de un intercambio de palabras entre el presidente Jair Bolsonaro y su par francés, Emmanuel Macron.

Macron planteó conferir a la selva tropical un "estatuto internacional", lo que Bolsonaro calificó de intromisión a la soberanía nacional.

Para 22% de los entrevistados, la idea es plausible, pero 40% considera que Brasil debe administrar la Amazonía "de acuerdo apenas con los intereses del país". Un 35% opinó que aunque la selva tropical debe ser gerenciada por Brasil, el país "debe escuchar también a gobiernos e instancias internacionales".

Un 66% de los brasileños opina que Brasil debe aceptar dinero de otros países para combatir la deforestación en la Amazonía, que especialistas consideran está fuertemente vinculada al aumento de incendios.

Bolsonaro recusó una ayuda de 20 millones de dólares anunciada por Macron como aporte del G7 al combate de incendios, luego de que el presidente francés lo llamara "mentiroso" por decir que preservaría la Amazonía. El mandatario brasileño le exige una "retractación".

Emmanuel Macron, presidente de Francia. AFP/END

Los resultados de Datafolha muestran también que 51% de los brasileños considera "malo" el desempeño de Bolsonaro en el combate a la deforestación y los incendios en la Amazonía, 21%, regular, y 25%, "bueno".

Entre enero y el 31 de agosto, Brasil registra, según datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), 90.501 focos de incendio, 51,7% de ellos en la Amazonía.

Bolsonaro inicialmente minimizó la crisis y luego señaló a oenegés como posibles responsables. El mandatario sólo reaccionó tras recibir críticas internacionales y alertas de preocupación en el comercio sobre la suspensión de ventas en retaliación a la imagen ambiental de Brasil.

El presidente firmó un decreto para autorizar el uso del ejército en el combate al fuego y otro para prohibir las quemas por dos meses. El viernes este decreto fue restringido a la Amazonía.

Especialistas ambientales expresan escepticismo sobre el impacto de esta restricción debido a que en temporada seca ya existe una prohibición y el fuego sólo puede usarse con autorización.

La Amazonía brasileña registró este agosto 30.901 incendios, casi el triple del mismo periodo del año pasado. Es el número más alto en esta época del año desde 2010, marcado por una sequía severa, según especialistas.

La encuesta de Datafolha revela que para 71% de los brasileños la deforestación está en aumento, tal como muestran las cifras del INPE.