• Brasilia, Brasil |
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La justicia brasileña ordenó este jueves la detención de dos guardias de seguridad, aún sin localizar, acusados de torturar a un joven negro por robar una golosina en un supermercado de Sao Paulo, en escenas filmadas que generaron indignación y debates sobre racismo.

Los autoridades "investigan un caso de tortura ocurrido en agosto contra un adolescente. Los autores ya fueron acusados y la justicia ordenó su prisión temporal por 30 días", señaló una nota de la Secretaria de Seguridad Pública de Sao Paulo.

El video de 40 segundos, tomado por un teléfono móvil, muestra a un adolescente desnudo y amordazado recibiendo latigazos. De pie, entre sollozos y muestras de dolor, el joven soporta la burla y amenazas de sus agresores. El suplicio se habría prolongado más de media hora, según medios locales.

Miles de brasileños denunciaron una agresión racista.

"Hemos vuelto a la época de la esclavitud", escribieron muchos internautas para repudiar el ataque. Otros aprovecharon el caso para apoyar el combate a la delincuencia y destacaron que el robo de un chocolate "es un robo".

Para el abogado Ariel de Castro Alves, que integra el Consejo de Derechos Humanos del Estado, es "muy importante reconocer la gravedad del delito de tortura cometido contra un niño negro y sin hogar".

"Lamentablemente, estos casos ocurren con frecuencia, pero no se filman. Se cubren y los acusados quedan impunes", alertó el abogado en declaraciones publicadas por el diario Estado de S.Paulo.

El supermercado -de la cadena Ricoy- aseguró que colaborará con la justicia para determinar la responsabilidad de los acusados, dos personas subcontratadas por el comercio para cumplir tareas de vigilancia.

Con un 54% de población negra o mestiza, Brasil mantiene altos índices de desigualdad que golpean a su población afrodescendiente y se reflejan en los casos policiales. El "Atlas de Violencia" de 2019 evidenció la brecha al indicar que en 2017, el 75% de las víctimas de homicidios fueron negros.

Michelle Bachelet, alta comisionada de ONU. AFP/END.

El miércoles, la Alta Comisionada de ONU para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, denunció que en los últimos meses se observa en Brasil un "aumento" del número de muertos -sobre todo negros y habitantes de favelas- en operaciones policiales.

El presidente Jair Bolsonaro, respondió descalificando a la exmandataria socialista.

Bolsonaro, un exoficial del Ejército que justifica la tortura de adversarios políticos durante dictadura militar (1964-1985), llegó al poder en enero con un fuerte apoyo de grupos ultraconservadores y de sectores sociales partidarios de políticas basadas en un incremento de la represión para combatir la criminalidad galopante del país.