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Las llegadas de migrantes por mar a España se redujeron drásticamente este año, gracias a que Marruecos ya no deja salir tantas embarcaciones tras concluir con Madrid y Bruselas varios acuerdos acompañados de ayudas financieras, según observadores y expertos.

Desde enero, 15,683 migrantes llegaron a España por mar, un 45% menos que en los ocho primeros meses de 2018, según datos del ministerio español de Interior.

Tras el acuerdo migratorio entre Turquía y la UE en 2016, y luego el cierre de los puertos italianos en 2018, la ruta migratoria marítima hacia España se convirtió el año pasado en la más frecuentada.

Sin embargo, éste ya no es el caso. Y es que la ruta del Mediterráneo Oriental, hacia Grecia, vuelve a ser la más transitada, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

"Ahora mismo [las fuerzas marroquíes] impiden que las pateras salgan; lo que hacían antes era dejar que embarcaran y llegaran a las costas españolas", explica José Encinas, un responsable del sindicato de guardias civiles AUGC en Andalucía, donde desembarca la inmensa mayoría de los migrantes en España.

Según un experto en migraciones de un organismo internacional, que pidió el anonimato, "la policía marítima marroquí ha desplegado todo un dispositivo, sobre todo en el norte, en puntos estratégicos", a fin de frenar las partidas de migrantes.

La "carta migratoria"

Según Eduardo Soler, especialista español en geopolítica del Norte de África en el think tank CIDOB, "Marruecos ha comprobado que la carta migratoria es una herramienta de presión muy útil".

Desde hace años, añade, los "momentos en que las relaciones bilaterales eran más difíciles coincide con un aumento de llegadas, mientras que la mejora de las relaciones bilaterales y la puesta en marcha de mecanismos de cooperación coincide con bajadas drásticas de llegadas".

El socialista Pedro Sánchez, llegado al poder en España en junio de 2018, cuando las llegadas de embarcaciones iban en fuerte aumento, envió varias veces a sus ministros a Rabat, antes de viajar él mismo en noviembre para entrevistarse con el rey Mohamed VI.

Más tarde, en febrero, el rey de España, Felipe VI, fue recibido con toda pompa en Marruecos y presidió la firma de once acuerdos bilaterales.

Justo entonces, apunta Soler, "se produjo una caída radical", de 4,104 llegadas en enero de 2019 a 936 en febrero, según cifras de la OIM. "No parece casualidad", añade el investigador, quien sostiene que en ese momento Marruecos "decide hacer un cambio de política".

"Cuando Marruecos quiere más dinero, abre el grifo de la inmigración, y cuando recibe este dinero, lo cierra", afirma tajantemente José Encinas.

En este sentido, España acordó en agosto a Marruecos 32 millones de euros (35 millones de dólares) para el control de la inmigración clandestina, un mes después de la concesión de otros 26 millones de euros (29 millones de dólares) destinados al "suministro de vehículos para el Ministerio del Interior de Marruecos".

AFP/END.

Las relaciones entre Bruselas y Rabat mejoraron también desde que el Parlamento Europeo validó en febrero un acuerdo de pesca, renegociado entre la UE y Marruecos.

En esa renegociación, Rabat obtuvo que el texto incluyera explícitamente "las aguas adyacentes del Sáhara Occidental", un territorio en litigio controlado por Marruecos, y donde el independentista Frente Polisario pide un referéndum de autodeterminación.

Ayuda de la UE

El miércoles en Rabat, el ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska, destacó la "notable disminución" en el número de llegadas de migrantes, y elogió la "cooperación policial", en su séptima reunión con su homólogo marroquí.

Grande-Marlaska aseguró que Madrid "continúa insistiendo ante las instituciones de la Unión Europea en la importancia crucial de Marruecos como socio estratégico en materia migratoria y en otros ámbitos", según un comunicado del ministerio español.

En este sentido, en 2018 la UE concedió a Marruecos 140 millones de euros (154 millones de dólares) para la gestión del fenómeno migratorio.

"Y nos parecen pocos" millones, apuntó el 29 de agosto la vicepresidenta del gobierno español, Carmen Calvo, abogando por que Europa siga "haciendo un esfuerzo mayor con Marruecos".

Si bien ambos países se felicitan por su colaboración, los defensores de los derechos humanos denuncian la política de "externalización de las fronteras" ejecutada por la UE, así como las recientes "devoluciones en caliente" de migrantes hacia Marruecos y los "desplazamientos forzosos" practicados por las autoridades marroquíes para alejar a los migrantes de las costas.