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TEHERÁN / AFP

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, defendió este domingo la legitimidad de su reelección ante una masa de simpatizantes entusiastas congregados en el centro de Teherán, mientras su principal rival reclamaba la anulación del resultado por irregularidades.

“Las elecciones en Irán son las más limpias” del mundo, afirmó Ahmadinejad, que aseguró que los resultados de la elección del viernes no fueron trucados.

Su principal rival, Mir Hosein Musavi, que oficialmente obtuvo sólo el 34% de los votos, frente al 63% de Ahmadinejad, pidió a la instancia competente, el Consejo de los Guardianes de la Constitución, la anulación de los resultados.

El candidato reformista Mehdi Karubi, que obtuvo un pobre resultado en la elección, aseguró por su lado que no reconoce a Ahmadinejad como presidente.

Éste acusó a sus adversarios de mantener vínculos con el extranjero, y a la prensa extranjera de librar “una guerra psicológica” contra su gobierno.

Las posibilidades de que el resultado sea anulado son a priori ínfimas. Los miembros del Consejo son nombrados directa e indirectamente por el guía supremo iraní, el ayatola Alí Jamenei, que se congratuló el sábado de la reelección de Mahmud Ahmadinejad.

Nuevos incidentes

Ayer domingo nuevos incidentes estallaron en Teherán entre unos 200 partidarios del candidato opositor Mir Hosein Musavi y las fuerzas de seguridad, que usaron gases lacrimógenos para dispersarlos.

Unas 170 personas, 70 de ellas consideradas “organizadoras” de las protestas, fueron detenidas, indicó el subjefe de la policía, Ahmed Reza Radan, citado por la agencia oficial IRNA.

Por la tarde, la Policía efectuó disparos al aire para obligar a retroceder a manifestantes que avanzaban por una avenida de la capital. Según constató un periodista de la AFP, no hubo heridos.

La capital no había vivido actos de violencia de tal magnitud desde los disturbios estudiantiles de julio de 1999.

La red de telefonía móvil, cortada el sábado por la noche, fue restablecida ayer domingo.

Expulsan a periodistas

Pero algunos periodistas extranjeros enviados para cubrir las elecciones fueron obligados a abandonar el país, como dos reporteros de la televisión pública holandesa.

Ayer domingo, la oficina de la cadena por satélite Al Arabiya fue cerrada por una semana, y la BBC indicó que los satélites que difunden sus programas en Oriente Medio y Europa sufrían fuertes trastornos “procedentes de Irán”.

La tensión política se acrecentó el domingo por la mañana con la detención de al menos nueve responsables reformadores, entre los cuales dos ex viceministros, partidarios de Mir Hosein Musavi. Algunos fueron luego liberados.

En una rueda de prensa este domingo, Ahmadinejad comparó a esas personas, así como a Musavi, a “seguidores de partidos de fútbol cuyo equipo ha perdido”.

La reelección echó por la borda las esperanzas occidentales de un cambio en la cúpula del poder iraní, tras cuatro años de tensiones por las presuntas intenciones de Ahmadinejad de dotar a la República Islámica con la bomba atómica y por sus diatribas contra Israel.

En sus declaraciones de este domingo, el presidente reiteró su rechazo a abrir las negociaciones nucleares, asegurando que ese debate “es cosa del pasado”.

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, dijo este domingo que hay “una enorme duda” sobre el resultado de las elecciones iraníes.

Francia y Alemania expresaron preocupación por la violenta represión de las protestas.

Israel pidió por su lado que se ponga término “al terrorismo iraní”.

Los países y movimientos amigos de Irán --Siria, Venezuela, el movimiento islamista palestino Hamas y el Hezbolá libanés-- se congratularon por su lado por la reelección del presidente iraní saliente.