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Policías mexicanos que mataron a ocho presuntos narcotraficantes en un enfrentamiento en la ciudad de Nuevo Laredo han sido suspendidos temporalmente, acusados de realizar ejecuciones extrajudiciales, informó este jueves la secretaría de seguridad estatal.

El gobierno de Tamaulipas (noreste) inició una investigación para determinar si la abatida de este presunto grupo criminal fue un "montaje" por parte de los policías locales ayudados por elementos del Ejército.

El gobernador estatal, Francisco Cabeza de Vaca, aseguró que, en caso de que las investigaciones confirmen las acusaciones contra funcionarios estatales, "se actuará con toda la fuerza de la ley".

"He sugerido al fiscal que solicite asistencia técnica del FBI y de otras agencias internacionales para dar mayor fortaleza y transparencia a las investigaciones", señaló el mandatario en su cuenta de Twitter.

Las autoridades no dijeron cuántos policías fueron suspendidos.

La muerte de los ochos presuntos narcotraficantes (cinco hombres y tres mujeres) ocurrió el 5 de septiembre pasado en Nuevo Laredo, una ciudad fronteriza con Estados Unidos.

Los policías dijeron que realizaban un recorrido de vigilancia en el barrio Valles de Anáhuac cuando detectaron una camioneta negra, sin placas, desde la cual les empezaron a disparar, detalló la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas en un comunicado.

Según la autoridad, se inició una persecución y los agresores llegaron hasta una vivienda desde donde siguieron disparando contra los policías. Supuestamente, algunos de los atacantes vestían uniformes de tipo militar con insignias que los identificaban como miembros del llamado Cártel del Noreste, que opera en Nuevo Laredo, así como equipo táctico y pasamontañas.

Pero de acuerdo con testimonios recopilados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los policías involucrados habrían despojado a estas personas de sus casas y las habrían vestido con uniformes militares, para luego asesinarlas y simular un enfrentamiento.

"No queremos violación de derechos humanos, no se permite ejecución, no se permiten tiros de gracia, rematar heridos, ya lo dije, masacres a nadie, a ningún ser humano", dijo este jueves el presidente Andrés Manuel López Obrador durante su habitual conferencia matutina.

El subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas dijo que el supuesto montaje es "gravísimo" y que "va en contra de la política de defensa de derechos humanos" que ha planteado el gobierno de López Obrador.

Tamaulipas, una de las rutas para el tráfico de drogas a Estado Unidos, es uno de los estados mexicanos más afectados por la violencia derivada del narcotráfico.