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Al menos 10 personas murieron la noche del jueves al viernes en el incendio de un hospital de Rio de Janeiro, en una nueva tragedia que golpea el corazón de una ciudad que ya poco tiene de "maravillosa".

El siniestro, provocado al parecer por un cortocircuito, se declaró al anochecer del jueves, y un centenar de pacientes fueron evacuados y trasladados a otros centros médicos en medio de escenas de caos.

El alcalde de la ciudad dijo, sin ninguna precisión, que se investigarán posibles actos de "sabotaje".

Hasta el momento, le atribuyen las causas del incendio a un cortocircuito. AFP/END

El Cuerpo de Bomberos de Rio de Janeiro (CBMERJ) confirmó que "al menos diez personas fallecieron", pero sin especificar si las víctimas eran pacientes o trabajadores del hospital Badim del barrio Tijuca, en la zona norte de la ciudad.

El hospital indicó en un comunicado que 103 pacientes estaban en el edificio cuando ocurrió la tragedia y que "más de 100 médicos fueron movilizados para brindar socorro a las víctimas".

"Cerca de 90 pacientes tuvieron que ser transferidos para otras unidades médicas", agregó CBMERJ en un comunicado.

Informaciones preliminares del hospital indican que el fuego se inició a raíz de "un cortocircuito en el generador" de uno de los edificios del complejo médico privado y "el humo se propagó a todos los pisos del edificio antiguo".

El Cuerpo de Bomberos de Rio de Janeiro (CBMERJ) confirmó que "al menos diez personas fallecieron". AFP/END

Las llamas fueron controladas después de las 20H00 locales (23H00 GMT), con un parte inicial de una persona fallecida; los otros nueve cuerpos fueron hallados por los bomberos durante las operaciones de rescate que concluyeron en la madrugada del viernes.

Evacuación en medio del caos

Durante varias horas se apoderó el caos del lugar. Una densa columna de humo negro se alzó por un costado de uno de los edificios, en tanto que enfermeras, médicos y voluntarios corrían para sacar del lugar a los pacientes.

Teresa Dias, de 58 años, estaba en el tercer piso de uno de los edificios nuevos del hospital, donde su padre estaba internado. "El médico llegó pidiendo que evacuáramos lo más rápido posible porque había un incendio", relató a la AFP.

"Pusieron a mi padre en una silla, lo ataron para evitar el riesgo de que se caiga y varios hombres lo bajaron por las escaleras", al igual que "a muchos pacientes", según contó Teresa.

Las llamas fueron controladas después de las 20H00 locales. AFP/END

"Fue muy rápida la atención" para evacuar, agregó, precisando que solo vio "mucho humo" cuando llegó a la calle, donde colchones y camillas fueron colocados sobre el asfalto.

Las ambulancias se abrían paso entre el personal médico y la multitud de curiosos para trasladar a los pacientes a otros centros hospitalarios.

"El vidrio cayendo parecía un disparo, pensé que era un asalto. Y cuando escuché a todo mundo gritar, bajé para ver lo que estaba ocurriendo. Vi mucho humo y escuché gritos fuertes. Los bomberos llegaron rapidito", afirmó Terezinha Machado, una vecina de 76 años.

Según los bomberos, el hospital tenía los certificados de seguridad expedidos por el propio cuerpo.

Durante varias horas se apoderó el caos del lugar. AFP/END

¿Acto de sabotaje?

Durante una visita al hospital este viernes, el alcalde de Rio, Marcelo Crivella, confirmó que el Badim "tenía todos los equipos" necesarios y que las "investigaciones determinarán si hubo o no responsables".

"Es necesario ver si no hubo sabotajes, es una cosa que tiene que ser investigada. ¿Un motor que genera energía se incendia? El fuego viene de la imprudencia de alguien que enciende llamas en un lugar y que después no consigue controlar, o de algún cortocircuito eléctrico", afirmó Crivella, citado por el diario Extra.

La dirección del hospital Badim indicó que "los familiares de los pacientes y trabajadores involucrados" en el incendio "recibieron atención del comité de apoyo del hospital, inclusive de una asistente social".

Seguidilla de incendios

Este es el tercer incendio de proporciones en la "cidade maravilhosa" en el último año, que además de estas tragedias sufre altos índices de violencia por los enfrentamientos entre bandas del narcotráfico, milicias y las fuerzas de seguridad.

El 8 de febrero pasado el centro de entrenamiento del Flamengo, a unos 50 km del centro de Rio, se incendió a causa de un corto circuito, causando la muerte a diez adolescentes.

En septiembre de 2018, el Museo Nacional de Rio de Janeiro, el mayor museo de historia natural de América Latina, fue arrasado por las llamas, destruyendo colecciones inestimables de paleontología.