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Los partidos de izquierda en España cruzaron recriminaciones este viernes, culpándose mutuamente del fracaso en formar un gobierno, cuando el país se encamina a sus cuartas elecciones en cuatro años.

La constatación de que la parálisis política se prolongaría llegó la noche del martes, cuando el presidente del gobierno saliente, Pedro Sánchez, reconoció la necesidad de nuevas legislativas en noviembre al no contar con los apoyos suficientes para formar un nuevo Ejecutivo tras los comicios de abril.

Aunque su Partido Socialista ganó las elecciones, con 123 diputados sobre 350 en el Congreso de los Diputados, quedó lejos de una mayoría absoluta, y Sánchez culpó a sus rivales por no respaldarlo.

En un primer momento, Sánchez aceptó a regañadientes conformar un gobierno de coalición con la izquierda radical de Podemos, pero esta formación rehusó y su líder, Pablo Iglesias, estimó que los ministerios ofrecidos no tenían suficiente peso.

Pablo Iglesias, líder de Podemos. AFP/END

Luego del fracaso de un primer intento de investidura, Sánchez retiró su oferta y a partir de entonces se limitó a ofrecer un programa común.

En una entrevista la noche del jueves al canal La Sexta, Sánchez dijo que formar un gobierno de coalición con Podemos y otorgarle control de ministerios como Hacienda o Energía a personas "de confianza del señor Iglesias con poca experiencia política o de gestión pública" habría sido irresponsable.

"Sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95 por ciento de los ciudadanos de este país, que tampoco se sentirían tranquilos, incluso votantes de Podemos", dijo Sánchez.

"Pedro me mintió"

Iglesias respondió rápidamente el viernes, afirmando en el canal Antena 3 que Sánchez le mintió porque "nunca quiso un gobierno de coalición".

"Hay un error grave que yo cometí: confiar en la palabra de Pedro. Pedro me mintió", dijo Iglesias.

Con sus palabras Sánchez "faltó el respeto a mucha gente, a muchos ciudadanos españoles (...) que tienen dificultades para llegar al fin del mes", señaló Iglesias.

"La gente en nuestro país sufre mucho, entre otras cosas porque no hay gobierno", abundó.

Iñigo Errejón. AFP/END

"El problema es Pedro Sánchez (...) que quiere tener todo el poder para dormir bien", pero para eso necesita mayoría absoluta, algo que no tiene, por lo que debe "negociar con otros", agregó,

La cuarta economía de la zona euro ha estado inmersa en la inestabilidad política desde que se derrumbó el bipartidismo en las elecciones de 2015, con la irrupción de Podemos y los liberales de centroderecha Ciudadanos.

Desde entonces el Parlamento ha estado fuertemente fragmentado, mientras los socialistas y Podemos han mantenido una pugna por el liderazgo de la izquierda.

Sánchez ha llamado a los votantes a dar a los socialistas una clara mayoría en las elecciones del 10 de noviembre, pero los analistas advierten que el resultado puede no variar mucho.

"Los sondeos de opinión se han mantenido estables desde abril y proyecciones recientes sugieren que unas nuevas elecciones derivarían en un resultado similar", escribió el analista Federico Santi, del gabinete Eurasia Group.

Los socialistas podrían ganar terreno mientras Podemos lo perdería, abocándolos a tener que negociar de nuevo.

¿Nuevo rival?

Un factor podría complicar la campaña de Pablo Iglesias: si su antiguo mano derecha, Iñigo Errejón, compite con un nuevo partido.

Iglesias y Errejón, fundadores de Podemos, rompieron públicamente en enero, causando una fractura dentro del partido que solo se resolvió cuando Iglesias fue reconfirmado como su líder en febrero.

Con las nuevas elecciones a menos de dos meses, varios diarios españoles publicaron reportes sobre el posible lanzamiento del partido de Errejón.

En Madrid, Errejón fue cofundador de una plataforma que le restó poder a Podemos en las elecciones regionales de mayo.

"Al erosionar el apoyo a Podemos y dividir el voto de izquierda, se podría socavar significativamente el desempeño de la izquierda en términos de escaños, y potencialmente privarla de una mayoría", advirtió Santi.

Sánchez llegó al poder en junio de 2018 desbancando al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura, apoyada por Podemos, independentistas catalanes y nacionalistas vascos.