• Paris, Francia |
  • |
  • |
  • AFP

Un grupo de presuntas yihadistas, sospechosas de intentar perpetrar un atentado cerca de la catedral de Notre Dame de París hace tres años, guiadas por un propagandista del grupo Estado Islámico, empezaron a ser juzgadas este lunes en la capital francesa.

El caso puso de manifiesto el papel activo de las mujeres en la yihad, dispuestas a cometer un atentado en Francia al no haber logrado viajar a Siria o a Irak.

Es la primera vez que cinco mujeres serán juzgadas en un tribunal penal en Francia, en el marco de un caso de "terrorismo" islamista.

De entre 22 y 42 años en la actualidad, las cinco acusadas son sospechosas de haber planeado unos ataques en 2016 siguiendo las órdenes de Rachid Kassim, quien también será juzgado en ausencia.

Ese mismo año, Kassim también inspiro, probablemente desde Irak o Siria, el asesinato de un policía y de su mujer en Magnanville (región parisina) y de un sacerdote en Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía.

En la madrugada del 4 de septiembre de 2016, tras haber enviado un video de reivindicación a Rachid Kassim, dos de las acusadas, Ines Madani y Ornella Gilligmann, pararon delante de unos restaurantes cercanos a la catedral de Notre Dame en un vehículo cargado con seis bombonas de gas.

Tras rociar el vehículo con gasóleo, lanzaron un cigarrillo. Pero no lograron que el auto explotara, pues ese carburante es difícilmente inflamable.

Según los instructores del caso, "solo la mala elección del carburante [...] hizo fracasar su tentativa", cuyo modus operandi "auguraba una carnicería".

El entonces fiscal de París, François Molins, hizo alusión a un "comando terrorista compuesto por mujeres jóvenes totalmente receptivas a la ideología mortífera de Dáesh", acrónimo en árabe del Estado Islámico.

"¡Mátame!"

Ornella Gilligmann, convertida y madre de tres hijos, fue detenida el 6 de septiembre en el sur de Francia cuando trataba de huir, mientras que Inès Madani, siguiendo los consejos de Rachid Kassim, se refugió en casa de otra mujer, Amel Sakou.

A ambas se unió, poco después, Sarah Hervouët, también guiada por el yihadista a través de un sistema de mensajería encriptada. Ella fue, sucesivamente, la "prometida" del autor del ataque de Magnanville, y luego, del de uno de los atacantes de Saint-Etienne-du-Rouvray.

El 8 de septiembre, y conscientes de que estaban cercadas por la policía, las tres mujeres dejaron el apartamento, armadas con cuchillos de cocina.

En el aparcamiento, Sarah Hervouët asestó una cuchillada a un policía, mientras que Inès Madani resultó herida en las piernas por los disparos de otro agente.

Inès Madani, de 22 años, será juzgada por "intento de asesinato contra una persona con autoridad pública", si bien negó que quería atacar al policía. Al parecer, gritó "¡mátame!" para poder morir como una mártir.

Madani, que podría ser condenada a cadena perpetua, es una mentor para las "hermanas" de la yihad. Incitó a mujeres a unirse al EI, utilizando pseudónimos de combatientes en las redes sociales. Cuando hablaba por teléfono, alteraba su voz para hacerse pasar por un hombre.

Así, al parecer, Ornella Guilligmann no descubrió hasta después del atentado fallido que el yihadista del que se había enamorado por internet, Abu Junayd, era en realidad Inès Madani.

El juicio, que se celebra ante un tribunal penal especial, durará, en principio, hasta el 11 de octubre.