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Ante un tribunal especial creado para el proceso de paz, algunos exintegrantes del que fuera el grupo rebelde más grande de Colombia pidieron perdón el lunes y reconocieron haber cometido secuestros durante el largo conflicto civil del país sudamericano.

Once exrebeldes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregaron a la Jurisdicción Especial para la Paz, tres carpetas con su primer testimonio colectivo escrito en el que detallaron la responsabilidad que tuvo la guerrilla en los secuestros de políticos, soldados y civiles.

“Nos acercamos a las víctimas, haciendo una reflexión profunda sobre los hechos de la guerra, para pedir perdón por los errores cometidos”, dijo Rodrigo Londoño, mejor conocido como Timochenko, el exlíder guerrillero que ahora encabeza el partido político de las FARC.

El testimonio se produjo mientras siguen surgiendo grietas en el aún frágil proceso de paz de Colombia. Un pequeño grupo de excomandantes rebeldes abandonó recientemente el acuerdo y anunció que retomaría las armas.

Amplias franjas de zonas rurales y lejanas siguen bajo control de grupos armados ilegales que se disputan rutas para el narcotráfico. En tanto, muchos excombatientes que están haciendo la transición a la vida civil han aparecido muertos.

Londoño acudió al Tribunal Especial para la Paz en Bogotá y prometió a los magistrados que, pese a los obstáculos que han enfrentado, gran parte de los exrebeldes están comprometidos a proporcionar un relato completo sobre los crímenes de guerra.

“Tras décadas de guerra fratricida, nadie podría decir que hubo algún vencedor”, leyó de un comunicado ante el tribunal. “Por el contrario, generaciones enteras fuimos condenados a la violencia de todo tipo, incluyendo las peores vejaciones. Todos y todas perdimos”.

El tribunal está encargado de la investigación, enjuiciamiento e imposición de sentencias para los crímenes de guerra más graves. Hasta ahora ha abierto media docena de casos contra guerrilleros de izquierda y oficiales militares. La mayoría de los 9,700 exrebeldes que han prometido cooperar evitarán pasar un periodo tras las rejas al proporcionar una confesión completa.

Los secuestros fueron una práctica común utilizada para conseguir dinero y mostrar su control sobre la población civil. Entre las víctimas hubo políticos importantes como Ingrid Betancourt, quien fue secuestrada mientras realizaba su campaña presidencial.

Algunas víctimas de secuestro fueron rescatadas, mientras que otras fueron asesinadas o se sigue sin conocer su paradero.

Foto de referencia. ARCHIVO/END.

“No queremos justificar ninguna conducta que resultó violatoria del derecho internacional humanitario, sino dar a conocer de nuestra propia voz las razones objetivas que nos llevaron a muchos colombianos y colombianas a construir lo que fueron las FARC-EP”, dijo.

Londoño añadió que el testimonio presentado el lunes surgió luego de varios meses de reuniones, entrevistas e interrogatorios en zonas de desmovilización en diversas partes del país. El testimonio escrito no da detalles sobre casos individuales. Sin embargo, el exlíder guerrillero dijo que espera proporcionar una documentación más detallada sobre los secuestros en los próximos meses.

El conflicto con duración de cinco décadas entre rebeldes de izquierda, paramilitares y el Estado dejó por lo menos 250,000 muertos, 80,000 desaparecidos y a millones de personas desplazadas.

Una comisión de la verdad independiente está encargada de investigar las razones por las que ocurrió la guerra, qué atrocidades se cometieron y cómo se puede evitar un futuro derramamiento de sangre.

Una unidad para los desaparecidos recopila información sobre aquellos cuyos restos todavía no son hallados o identificados. El Tribunal Especial para la Paz, quizás la parte más polémica del acuerdo, impondrá sanciones en gran parte simbólicas dirigidas a realizar reparaciones.

Aunque se parece a otros procesos de paz en el mundo, muchos colombianos con la memoria todavía fresca del conflicto consideran que los términos fueron demasiado generosos y preferirían ver a los excomandantes rebeldes en prisión.