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El inicio de una in­vestigación en la Cámara Baja por supuestas presio­nes del presidente estadou­nidense, Donald Trump, a Ucrania para perjudicar a su rival político, Joe Biden, constituye el primer paso de un proceso de destitu­ción cuya naturaleza polí­tica, no jurídica, acarrea re­percusiones inciertas.

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROCEDIMIENTO?

La Constitución prevé que el Congreso puede destituir al presidente (al vice o a los jue­ces federales...) en caso de “trai­ción, corrupción u otros críme­nes y delitos importantes”.

El procedimiento se desarro­lla en dos etapas.

Primero, la Cámara de Repre­sentantes investiga y vota, por mayoría simple (218 votos en 435), la acusación contra el presidente, procedimiento que se conoce como “impea­chment”.

En caso de que el presidente sea formalmente acusado, el Senado inicia el juicio político.

Al término de los debates, los 100 senadores se pro­nuncian sobre cada artícu­lo de la acusación. Se requie­re una mayoría de dos tercios para condenar al presiden­te. Si se reúne esa mayoría, la destitución es automática e irreversible. Si no se llega a los votos necesarios, el presi­dente es declarado inocente.

¿CUÁLES SON LOS ANTECEDENTES?

Nunca en la historia del país un presidente fue destituido.

Dos fueron acusados, pero finalmente declarados ino­centes: los demócratas Andrew Johnson, en 1868; y Bill Clinton, quien fue denun­ciado por “perjurio” en 1998, en el marco de su relación con la becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky.

El republicano Richard Nixon, en 1974, prefirió renunciar para evitar su segura destitu­ción por el Congreso, a raíz del escándalo del Watergate.

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA JUSTICIA?

Inexistente.Las decisiones de destitución no son controla­das por el Poder Judicial sino únicamente por el Congreso.

La justicia ordinaria carece también de atribuciones para inculpar a un presidente en ejercicio. Ello “perjudicaría” el funcionamiento de la Casa Blanca, estimó el Departamen­to de Justicia en memorandos de 1973 y 2000 que sentaron jurisprudencia.

¿CUÁLES SON LAS CRÍTICAS CONTRA TRUMP?

Numerosos legisladores demócratas reclaman des­de abril el inicio de un pro­cedimiento de destitución contra Trump sobre la base de las conclusiones de una investigación por supues­ta injerencia rusa en la cam­paña presidencial de 2016.

Luego de dos años de inves­tigaciones, el fiscal especial Robert Mueller, no encontró evidencia de colusión entre Moscú y el equipo de Trump cuando era candidato.

Por otra parte, el fiscal espe­cial reveló una serie de pre­siones preocupantes sobre su trabajo que podrían ser des­critas como “obstrucción de la justicia”.

Los demócratas abrieron a su vez dos investigaciones par­lamentarias sobre la situa­ción fiscal del mandatario, la posible existencia de un conflicto de intereses con sus negocios y las sumas pagadas para silenciar posi­bles amantes.

Ahora también saben que el inquilino de la Casa Blan­ca abusó de su poder para dañar al exvicepresiden­te Joe Biden, actualmente favorito para ganar la candi­datura presidencial demó­crata para los comicios de 2020.

Los legisladores se pregun­tan si bloqueó ayuda militar destinada a Ucrania para for­zar a Kiev a abrir una inves­tigación por corrupción con­tra Joe Biden y su hijo, Hunter.

¿POR QUÉ DUDABAN LOS DEMÓCRATAS?

Los líderes del partido se habían mantenido cautelo­sos hasta ahora con el tema del “impeachment”. Saben que el procedimiento corre el riesgo de monopolizar el debate, en detrimento de los asuntos de fondo de la cam­paña presidencial de 2020, y que está condenado al fraca­so por la mayoría republicana en el Senado.

Asimismo, el proceso podría volverse en su contra: duran­te las elecciones generales de 2000, los republicanos fue­ron sancionados por la viru­lencia del intento de destitu­ción contra Bill Clinton.

Pero la presión fue en aumen­to y la presidenta de la Cáma­ra Baja, la demócrata Nancy Pelosi, anunció la apertura de la investigación, alegando que el accionar del mandata­rio revela “hechos deshonro­sos de traición” a su juramen­to presidencial, a la seguridad nacional y “a la integridad de nuestras elecciones”.