• Jartum, Sudán |
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  • AFP

Sudán ordenó este jueves el cierre de sus fronteras con Libia y República Centroafricana por motivos de seguridad, una decisión adoptada por la junta cívicomilitar que gobierna al país.

Reunido en Niyala, la capital del estado de Darfur del Sur, "el Consejo soberano ordenó el cierre de las fronteras con Libia y República Centroafricana porque amenazan la seguridad y la economía del país", señala el comunicado.

El Consejo adoptó esta medida durante una reunión con el gobierno regional de Darfur del Sur.

Medios de comunicación han advertido en los últimos años que numerosos rebeldes sudaneses de la región de Darfur cruzan a Libia para desaparecer y reaprovisionarse de armas. Algunos se habrían unido a las fuerzas del caudillo rebelde libanés Jalifa Haftar, que se enfrenta al gobierno de Trípoli.

La región de Darfur vive una sangrienta guerra civil desde 2003, cuando habitantes de etnias locales se rebelaron contra el gobierno controlado por el autócrata de origen árabe Omar al Bashir.

Bashir fue derrocado por el ejército el 11 de abril tras 30 años ejerciendo el poder con mano de hierro.

La región de Darfur vive una sangrienta guerra civil desde 2003, AFP/END

Los enfrentamientos violentos disminuyeron de forma significativa en los últimos años en Sudán, un lugar de paso de migrantes que se dirigen hacia Libia, antes de intentar alcanzar las costas europeas, a menudo mediante las gestiones de traficantes de personas.

El territorio sudanés ocupa una zona clave en las rutas migratorias clandestinas que conectan a los países de África subsahariana con el Mediterráneo y Europa.

Fuerzas paramilitares sudanesas anunciaron la semana pasada la detención de 138 africanos, decenas de ellos sudaneses, que intentaban llegar a Libia de forma clandestina.

Durante una reciente audiencia del juicio a Al Bashir, un testigo declaró que su empresa, propiedad del ejército, había proporcionado material militar a países vecinos a cambio de fondos recibidos de manera ilegal por el presidente depuesto.

Según informaciones no confirmadas, el régimen de Al Bashir proporcionó presuntamente armas a grupos rebeldes en República Centroafricana, un país en guerra entre milicias cristianas y musulmanas tras la caída en 2013 del presidente François Bozizé.

Las autoridades sudanesas eligieron en agosto un Consejo Soberano, una instancia formada mayoritariamente por civiles que debe supervisar la transición tras el derrocamiento de Al Bashir.