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Rajeev Motwani fue un profesor imprescindible en la Universidad californiana de Stanford, especializada en ciencias tecnológicas. Seguramente, gracias a él, a su sabiduría y a sus consejos, salieron adelante algunas de las más exitosas empresas radicadas en Silicon Valley. Y entre todas destaca Google, el buscador que todavía ninguna compañía competidora ha conseguido desbancar.

Motwani, de 47 años, fue encontrado muerto en el fondo de la piscina de su casa en Atherton (California) el pasado 5 de junio. La Policía informó de que no había aparentes señales de violencia. El día anterior se había celebrado en su casa una fiesta para celebrar el final de las clases. Motwani no sabía nadar, y según sus allegados, a los que citan diversos medios estadounidenses, siempre repetía que tenía que tomar unas clases.

Motwani nació el 26 de marzo de 1962 en la ciudad india de Jammu, y creció en Nueva Delhi, hijo de un militar que se trasladaba continuamente. Siempre quiso ser matemático, porque, en cada mudanza, viajaban con ellos las biografías de varios científicos y matemáticos, que él leía. “Según sean los héroes que te cautivaron de pequeño, así querrás ser tú de mayor”, dijo al diario británico Daily Telegraph.

Sus padres no veían nada práctico en que estudiara matemáticas, pero aceptaron que se matriculara en el Instituto Indio de Tecnología Kanpur, donde acababa de echar a andar el primer curso de computación. Motwani se dio cuenta de que la informática no era más que una adaptación de las matemáticas que tanto amaba. Así, obtuvo el graduado en ciencias de la computación en 1983, y en 1988 se doctoró en la Universidad de Stanford, donde ya se quedó como profesor.

Alentaba a pupilos emprendedores

Larry Page y Sergey Brin, los fundadores de Google, eran a mediados de los noventa unos alumnos más de este profesor a quien le encantaba aconsejar a sus pupilos más emprendedores. Ellos le pidieron ayuda para mejorar el proyecto de un buscador global para toda la Red.

Motwani les enseñó a aplicar los algoritmos aleatorios que él conocía por su base matemática al análisis de datos, de forma que seleccionaran un orden de respuesta que colocara en primer lugar --es decir, ordenara-- la avalancha de millones de datos que se manejan en internet.

Eso sí, cuando le dijeron que iban a montar una empresa, les deseó suerte, pero no se atrevió a invertir en ella, como sí hizo con otras de Silicon Valley, como Pay-Pal. Sin embargo, sus ex alumnos, ya extramultimillonarios, le hicieron llegar fondos “en agradecimiento”. Sergey Brin rompió estos días un largo silencio en su blog para afirmar: “Donde quiera que alguien utilice un elemento de tecnología, hay muchas probabilidades de que haya un poco de Rajeev Motwani detrás de ello”.