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  • AFP

Los periodistas se arman de astucia para sortear las restricciones impuestas por el régimen en la cobertura de las manifestaciones en Irán echando mano de seudónimos y de las web de socialización, o jugando al escondite con las autoridades en Teherán. "Por el momento utilizamos a iraníes y extranjeros para trabajar en las calles de Teherán pero cada vez es más difícil funcionar normalmente", explicó Richard Beeston, responsable del servicio internacional del diario británico The Times.

Desde ayer las autoridades iraníes prohíben a la prensa extranjera cubrir con texto o imágenes todas las manifestaciones. Pero la prensa no tira la toalla. Tras expirar el lunes el visado de diez días de sus dos periodistas para las elecciones presidenciales del pasado viernes, el Times trabaja con personas que usan identidades ficticias.

También opta por preservar el anonimato el diario español El Mundo, que atribuye una fotografía a "un seudónimo bajo el que se esconde la identidad de nuestra fuente". Y su periodista free-lance se las apaña para "burlar la censura".

El Times vigila asimismo los sitios de socialización como Facebook y el microblog Twitter, pero "con prudencia". "Somos muy conscientes de que los opositores al régimen introducirán elementos no verificables y probablemente propaganda. (...) Si hay algo interesante se lo transmitimos a nuestros corresponsales sobre el terreno", explicó Beeston.

Muchas miradas se posan sobre Twitter, seguido muy de cerca por la televisión francesa France 24 -que no consiguió visa- y las británicas BBC y Sky news. "Tenemos la impresión de haber conseguido identificar a personas que consideramos bastante fiables -ya sea porque otras fuentes o las nuestras han corroborado lo que han escrito o bien porque ya eran usuarias de Twitter en Irán", explicó Ruth Barnett, responsable del departamento multimedia de Sky news. La televisión pública holandesa NOS también recurre a Twitter, sobre todo desde el arresto el domingo de sus dos periodistas, invitados a irse del país.

Pese a los obstáculos puestos a las redes de telecomunicación, la BBC se apoya mucho en los vídeos, los correos electrónicos (más de 4.000 diarios procedentes de Irán), los mensajes de texto y los testimonios que recibe directamente. Luca Rigoni, redactor jefe del diario de la cadena italiana Canale 5, destacó que "las condiciones de trabajo son cada vez más difíciles" para sus enviados especiales debido a los problemas de comunicación y a los "controles incesantes de la policía".

El enviado especial del diario español La Vanguardia, Tomás Alcovero, revela hoy en un artículo su subterfugio: "Me escondo en una callejuela para tomar notas" porque "un simple bolígrafo y una pequeña libreta no llaman la atención". Pero su compatriota Angeles Espinosa, de El País, "debe quedarse en casa" desde hoy que le retiraron las acreditaciones, explica el periódico. No cubre los acontecimientos por miedo de ser expulsada.

Otros como Hugues Huet, el único representante de Francia televisión en Irán, se mueven sobre el filo de la navaja: ya no envía imágenes de las calles desde el lunes pero se aprovecha de la posibilidad de circular libremente y trabaja desde su oficina.

La cadena estatal alemana ARD utiliza una estratagema similar. Su corresponsal puede difundir desde el tejado de la televisión iraní y su empresa recupera en Berlín las imágenes de las manifestaciones que obtiene a través de las agencias de información. Pero estas últimas también se ven afectadas. Los periodistas de la Agencia France-Presse en Teherán se encuentran sometidos a las mismas restricciones que el resto de la prensa extranjera.