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PHOENIX / AFP

La muerte de una prisionera detenida en una celda al aire libre bajo temperaturas feroces en Arizona (oeste de Estados Unidos), detonó un debate sobre las cárceles en este estado desértico, donde los activistas de derechos humanos denuncian las condiciones “medievales y bárbaras” de las detenciones.

Marcia Powell, una prostituta de 48 años que estaba cumpliendo una condena de 27 meses de cárcel, murió tras permanecer encerrada en una celda sin sombra, a temperaturas promedio de 42 grados centígrados en este estado, donde existen estas prisiones con celdas sin techo.

Powell permaneció menos de cuatro horas en esa celda mientras era transferida a un centro siquiátrico el 19 de mayo. La mujer colapsó bajo el sol y murió en un hospital al día siguiente.

“Estamos esperando (por los resultados de una investigación) a finales de este mes”, dijo Barrett Marson, portavoz del Departamento de Correccionales de Arizona. “Se suponía que ella tenía que permanecer allí por dos horas”, agregó.

Desde la muerte de Powell se cerraron las 233 celdas similares que existen en las 10 cárceles de Arizona que operan desde la década de los 60, y que son usadas como instalaciones temporales mientras los prisioneros son transferidos, según explicó Marson.

El director del Departamento de Correccionales de Arizona, Charles Ryan, admitió que la muerte de Powell era responsabilidad del sistema carcelario.