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  • AFP

Al menos nueve personas, entre ellas la conductora de una de las locomotoras, murieron en el choque frontal entre dos trenes subterráneos ayer en Washington, indicó hoy la autoridad de Tránsito del Area Metropolitana de la ciudad (WMATA). Durante una rueda de prensa, el alcalde de la capital estadounidense, Adrian Fenty, calificó la colisión como el "peor accidente" en la historia del metro de esa ciudad. Al menos "76 personas fueron retiradas del tren y llevadas al hospital", añadió el funcionario y precisó: "dos pacientes se encuentran en estado crítico".

Entre las víctimas mortales se encuentra una salvadoreña, Ana Fernández, que vivía en la ciudad de Hyattsville, Maryland, en las próximidades de la estación Fort Totten, donde se produjo el percance. Fernández, una madre soltera de 40 años que deja seis hijos entre los 2 y 19 años, era originaria de San Alejo, 170 km al sureste de San Salvador en el departamento de La Unión.

El accidente ocurrió ayer a las cinco de la tarde, hora local, en la zona noreste de la capital de EU, en plena hora punta. Imágenes de televisión mostraron al menos dos vagones de uno de los dos trenes encima del otro convoy. Uno de los vagones del tren que quedó encima estaba completamente destrozado.

Poco después del accidente, el presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró que él y la primera dama, Michelle, lamentaban la tragedia. El personal de la Casa Blanca está en contacto con la alcaldía capitalina y "seguirá atenta a la situación", expresó el mandatario.

Llanto y conmoción entre los pasajeros
En el lugar, otros pasajeros que no estaban heridos fueron reunidos cerca de las vías, algunos lloraban, otros se encontraban en estado de conmoción, temblando y los bomberos trataban de calmarlos, constató una periodista. Los comunicadores eran mantenidos a distancia por un cordón de seguridad.

"Estaba en el tren que chocó", contó Abra Jeffers. "Creí que había sido una explosión, creí que era como las bombas en los trenes de Londres, en julio de 2005. Había humo y polvo por todos lados". "Los adolescentes en el tren daban alaridos", contó, indicando que sólo hubo "contusos" entre las personas a bordo de su tren y que los socorristas tardaron entre 45 minutos y una hora en evacuar a todos los pasajeros.

"Enviaba un mensaje por mi teléfono (...) y acababa de escribir a alguien que habíamos chocado contra algo cuando volé de mi asiento", narró Jodie Wickett, otra pasajera. "Fui a intentar ayudar, había restos de materiales y gente atrapada entre los vagones. Intentamos sacarlos, ayudarlos apartando los metales", contó.

Funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) estuvieron presentes en el lugar de los hechos y lanzaron de inmediato una investigación. En el metro de Washington viajan cada día cerca de 800.000 pasajeros en promedio en cuatro líneas que unen la capital con los suburbios lejanos de Virginia y Maryland.

Investigan causas para que tragedia no vuelva a ocurrir
Equipos de socorro trabajaron durante la noche cortando metal de los vagones. Según el director general de la Red Metropolitana, John Catoe, uno de los dos trenes embistió al otro, que estaba parado. "Nos comprometemos a investigar este accidente hasta que determinemos por qué se produjo y qué es lo que debemos hacer para que no se vuelva a producir nunca más", declaró Catoe en un comunicado.

Los agentes tendrán que determinar por qué los diferentes dispositivos de seguridad no impidieron la colisión y por qué los procedimientos para este tipo de caso, como el frenado manual, no fueron utilizados. "Esos sistemas tendrían que haber hecho que el accidente fuera imposible", escribía hoy el Washington Post.

El metro está equipado con un dispositivo informático de seguridad "que se supone impide que los trenes choquen", explicaba el diario. Si los trenes "se acercan demasiado, los ordenadores encienden automáticamente los frenos". Todo indica que la conductora de uno de los trenes "no utilizó los frenos", según un experto en seguridad ferroviaria entrevistado por el rotativo, quizá a causa de una distracción o un desmayo, algo que ya sucedió en el pasado. En septiembre se comprobó que el conductor de un tren había enviado un SMS poco antes de un accidente que provocó 25 muertes.

Los investigadores también inspeccionarán las antenas utilizadas para la transmisión automática de información de los trenes.

Según el Washington Post, este sistema sufrió averías en varias ocasiones y el fabricante, Alstom Signaling (filial del grupo francés Alstom) lo reparó en varias ocasiones.