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  • AFP

Una comisión parlamentaria de 32 diputados de diversas corrientes políticas estudiará durante seis meses el uso del velo integral (burka) de la mujeres musulmanas en Francia, informó hoy el presidente de la Asamblea, Bernard Accoyer.

Esta comisión, que iniciará sus trabajos en julio, contará con 17 diputados de la UMP (conservador, en el gobierno), 11 socialistas, dos miembros del Nuevo Centro (en el gobierno) y dos del grupo Verdes y Comunistas, precisó Accoyer. La decisión de formar esta comisión para abordar un tema tan controversial en Francia, fue adoptada por unanimidad durante la conferencia que reúne cada martes a los jefes de los distintos grupos políticos que fijan la agenda de la Asamblea.

Después de que a comienzos de junio el presidente Barack Obama llamó a los países occidentales a no intervenir en la práctica religiosa de los musulmanes, declaraciones que fueron aprobadas por su homólogo francés, el tema del velo de las mujeres musulmanas se volvió una vez más de actualidad en Francia.

El burka no será "bienvenido en el territorio de la República", aseguró ayer el presidente francés Nicolas Sarkozy ante el Congreso reunido en el Palacio de Versailles, y añadió que el velo integral "no es un problema religioso" sino "de libertad y de dignidad de la mujer". "No podemos aceptar en nuestro país mujeres prisioneras detrás de una reja, separadas de toda vida social, privadas de toda identidad", añadió. No obstante, Sarkozy llamó a no librar un "combate equivocado", al subrayar que la religión musulmana debe ser "tan respetada como las otras".

Prohibición violaría los derechos humanos
El mandatario tampoco se pronunció a favor de una ley para prohibir el uso del burka, eventualidad evocada por el portavoz del gobierno. El tema religioso y en particular lo referido al islam en un Estado laico como Francia, donde la religión musulmana es la segunda por su número de fieles, es particularmente delicado. Una ley aprobada en febrero de 2004 prohibe en las escuelas los signos religiosos con "la intención de manifestar no la pertenencia a una religión sino una voluntad política".

El hiyab musulmán, el solideo judío (kippa), el turbante de los sijs o las grandes cruces cristianas, quedaron así proscritos de las escuelas francesas, caso único en Europa. Pese a que esta ley determinó las condiciones precisas para el uso de signos religiosos, el debate sigue latente y cobrar fuerza de nuevo cuando se aborda, como ocurrió la semana pasada tras el llamado de parlamentarios a formar una comisión.

La secretaria de Estado para Asuntos urbanos, Fadela Amara, de origen argelino, se manifestó por "la prohibición total del burka" que calificó de "féretro que mata las libertades fundamentales". La líder del Partido Socialista Martine Aubry, si bien se declaró contraria a la burka, advirtió contra las soluciones "simplistas" y pidió trabajar "por la inserción" de estas personas en la sociedad francesa.

Hoy, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HWR) estimó que una eventual prohibición en Francia del velo integral "violaría los derechos humanos". "Esto no hará más que estigmatizar y marginalizar a las mujeres que lo llevan. La libertad de expresar su religión y la libertad de conciencia son derechos fundamentales", declaró HWR.