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  • AFP

El presidente estadounidense Barack Obama condenó hoy la represión violenta del gobierno iraní a los que protestan por el resultado de las elecciones, y rechazó las acusaciones de injerencia, afirmando que respeta su "soberanía". Obama también afirmó que la legitimidad de la reelección del conservador Mahmud Ahmadinejad plantea "serios interrogantes".

"Condeno enérgicamente estos actos injustos, y me uno al pueblo estadounidense en lamentar cada una de las víctimas inocentes", precisó Obama en su discurso más firme desde las elecciones iraníes del 12 de junio. Estados Unidos tiene "dudas significativas" sobre la legitimidad de las elecciones en Irán, agregó.

Sin embargo, "he dejado en claro que Estados Unidos respeta la soberanía de la República Islámica de Irán, y no va a intervenir en los asuntos de Irán", afirmó el mandatario, quien también lamentó que el gobierno iraní acuse "a Estados Unidos y a otros países occidentales de estar detrás de las manifestaciones tras las elecciones presidenciales".

El presidente estadounidense llamó a Teherán a "gobernar con el consenso y no por la fuerza", citando la represión que marcó las manifestaciones en Irán, que causó al menos 17 muertos, un centenar de heridos y centenares de detenidos. Hasta la fecha, Obama hizo gala de prudencia ante la crisis con Irán, tironeado entre la simpatía por los manifestantes y el deseo de no interferir en los asuntos de un país con el que Estados Unidos espera iniciar un diálogo a pesar de sospechar que desarrolla armas atómicas.

La condena de la represión por parte de Obama coincide con las del Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, así como las de representantes de Italia e Israel, que criticaron duramente al régimen iraní.